Crepúsculo de verano
En Agosto, un caluroso día,
a ti me acerque con valentía.
Allí nos conocimos, en la bahía,
cuando la tarde noche se hacía.
Cuando las estrellas asomaban,
al sol nadie consolaba.
Este, sufriendo paso dejaba,
al esplendor de la luna menguada.
Memoria nítida y más que clara,
cuando tus labios me besaban,
donde el suave susurro del mar,
nuestros oídos acariciaban.
Desierta y dilatada,
para mí fue aquella madrugada.
Mi consciencia entusiasmada,
de tu aroma acabo prendada.
Ahora lastima, tal como amenaza.
Recuerdos sobre mí se abalanzan.
Me acompañan hasta la alborada,
quejidos de alma lastimada.
En las noches eternas y apagadas,
tu figura perenne no me desampara.
Pupilas húmedas y cristalizadas,
esperan desahogo en el arribar del alba.
Fran Escribano-Serrán
En Agosto, un caluroso día,
a ti me acerque con valentía.
Allí nos conocimos, en la bahía,
cuando la tarde noche se hacía.
Cuando las estrellas asomaban,
al sol nadie consolaba.
Este, sufriendo paso dejaba,
al esplendor de la luna menguada.
Memoria nítida y más que clara,
cuando tus labios me besaban,
donde el suave susurro del mar,
nuestros oídos acariciaban.
Desierta y dilatada,
para mí fue aquella madrugada.
Mi consciencia entusiasmada,
de tu aroma acabo prendada.
Ahora lastima, tal como amenaza.
Recuerdos sobre mí se abalanzan.
Me acompañan hasta la alborada,
quejidos de alma lastimada.
En las noches eternas y apagadas,
tu figura perenne no me desampara.
Pupilas húmedas y cristalizadas,
esperan desahogo en el arribar del alba.
Fran Escribano-Serrán
Última edición: