Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para ella, me revuelco en la pobreza, sólo por no poseer sus mismas armas.
A veces vale más una dulce mirada y la sencillez del alma,
que miles de palabras huecas de sentimientos pero tan llenas de frío.
Para los gustos, los colores, y aunque no seré caviar para su paladar,
ni tan dulce ni tan agria, más con sabor a piña que a miel,
apuesto que él encontraría lo necesario para permanecer aquí.
Su arsenal de palabras quedarían mudas o batallando en el limbo.
Se convertirían en besos, en susurros, en fuego
Acataría sin miedo las ordenes del corazón y al fin rompería la coraza
que lo mantiene incrédulo a la existencia del amor.
Pobre yo? No creo...
A veces vale más una dulce mirada y la sencillez del alma,
que miles de palabras huecas de sentimientos pero tan llenas de frío.
Para los gustos, los colores, y aunque no seré caviar para su paladar,
ni tan dulce ni tan agria, más con sabor a piña que a miel,
apuesto que él encontraría lo necesario para permanecer aquí.
Su arsenal de palabras quedarían mudas o batallando en el limbo.
Se convertirían en besos, en susurros, en fuego
Acataría sin miedo las ordenes del corazón y al fin rompería la coraza
que lo mantiene incrédulo a la existencia del amor.
Pobre yo? No creo...