ropittella
Poeta veterana en el Portal
Intenso mar, inmensa arena,
horizonte de luna roja
en tu reposo me ovillo
a cerrar estos ojos de espuma.
Me bailan alrededor
cien caracolas desnudas,
me injertan las amapolas
sus botones de brotes negros,
y destapo mis ánforas de ostras
que dan cabida a sus destellos.
Hay piedras y musgos y sal
hay viento y peces alados
y está mi corazón en un estuche
de misterio encristalado,
por donde me miro caer
hacia un profundo después,
de raros amores y alucinantes soles
en cada puerto.
Cuando dejan mis pies de tocar
las mansas orillas claras
se me vuelven las penas de agua.
Diluídas y mojadas
entonces,
trepan sobre alguna barca,
van en busca de una brisa
que les seque la añoranza,
y regresan enternecidas,
otra vez densas
y dispuestas,
tan frescas y renovadas
por el canto de las sirenas,
a instalarse aquí en mi alma.
¡Ay mis penas de marino!
¡Ay de mi sin vuestras anclas!
horizonte de luna roja
en tu reposo me ovillo
a cerrar estos ojos de espuma.
Me bailan alrededor
cien caracolas desnudas,
me injertan las amapolas
sus botones de brotes negros,
y destapo mis ánforas de ostras
que dan cabida a sus destellos.
Hay piedras y musgos y sal
hay viento y peces alados
y está mi corazón en un estuche
de misterio encristalado,
por donde me miro caer
hacia un profundo después,
de raros amores y alucinantes soles
en cada puerto.
Cuando dejan mis pies de tocar
las mansas orillas claras
se me vuelven las penas de agua.
Diluídas y mojadas
entonces,
trepan sobre alguna barca,
van en busca de una brisa
que les seque la añoranza,
y regresan enternecidas,
otra vez densas
y dispuestas,
tan frescas y renovadas
por el canto de las sirenas,
a instalarse aquí en mi alma.
¡Ay mis penas de marino!
¡Ay de mi sin vuestras anclas!
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