coral
Una dama muy querida en esta casa.
Canto de quimeras
Se perdió, se fue volando aquel ruiseñor.
¡se secó una flor sin el canto del cantor!
Se apagó la luna, se escondió en las nubes,
ella, en penumbras, sin el sol que le alumbraba,
¡su figura tan oscura! como la noche oscura.
Se fugó la vida, y su rostro,
ya no tiene la alegría de su sonrisa,
se extinguió esa gota de rocío puro,
en un rincón sólo quedan las cenizas de la lumbre
de aquel el amor que vivió.
Las estrellas las montañas las arenas y las olas,
Ya no serán poema, ni los versos del poeta.
Las carriolas…ya vacías,
sin los niños de labios rosados,
sin las niñas con sus cintillos
anudando sus cabellos alborotados
¡Y en este sopor esperando en silencio!
a que se muera el pasado
y de su amor el recuerdo.
Las quimeras, los amores, las penas, los ruiseñores,
son como notas de un violín llorando en la noche,
En la noche de una noche como otra noche
sin espacio para sueños,
sólo el eco de algo bueno
anunciando olvidos de pensamientos añejos
Y nuestras almas…sean por fin liberadas
como rosas blancas con su fragancia
Impregnadas en la almohada
Y tal vez una quimera nos despierte
en dulces sueños…
una vida nueva a la esperanza
Prudencia Arenas
Coral
Se perdió, se fue volando aquel ruiseñor.
¡se secó una flor sin el canto del cantor!
Se apagó la luna, se escondió en las nubes,
ella, en penumbras, sin el sol que le alumbraba,
¡su figura tan oscura! como la noche oscura.
Se fugó la vida, y su rostro,
ya no tiene la alegría de su sonrisa,
se extinguió esa gota de rocío puro,
en un rincón sólo quedan las cenizas de la lumbre
de aquel el amor que vivió.
Las estrellas las montañas las arenas y las olas,
Ya no serán poema, ni los versos del poeta.
Las carriolas…ya vacías,
sin los niños de labios rosados,
sin las niñas con sus cintillos
anudando sus cabellos alborotados
¡Y en este sopor esperando en silencio!
a que se muera el pasado
y de su amor el recuerdo.
Las quimeras, los amores, las penas, los ruiseñores,
son como notas de un violín llorando en la noche,
En la noche de una noche como otra noche
sin espacio para sueños,
sólo el eco de algo bueno
anunciando olvidos de pensamientos añejos
Y nuestras almas…sean por fin liberadas
como rosas blancas con su fragancia
Impregnadas en la almohada
Y tal vez una quimera nos despierte
en dulces sueños…
una vida nueva a la esperanza
Prudencia Arenas
Coral
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