Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
LIBERTAD DE PENSAMIENTO
Amor de medianoche, amor de un día,
amor de la vida entera.
Amor como vuelo de un pájaro herido,
amor en esmeraldas, amatistas desgranadas
sobre el telón escarlata
de mi arco de historia.
Dorándose
en cabellera alada,
castigados cantos de horizonte,
devanan maderas rojas
de endurecido alambre y
un ramo de quebrada espiga,
sobre el desolado marco de mi ideología.
Condenado al silencio
y encerrado
en el ataúd de cinc de la censura,
grilletes derriten
como plomo,
la arquitectura frágil que me envuelve.
Noche oscura de mi árbol caído,
noche sin fondo del abismo insondable
que encenaga y borra
el camino tejido con las manos desnudas.
Por eso, amor de medianoche,
tul de ideas me tejen,
sortija encelada que me tiendes
emboscadas de oro revestidas,
cuando apagues la antorcha que me guía y
me envuelvas en la sábana morada
del silencio,
deja que en mi viaje hacia el averno,
mi ansia libertaria,
me acompañe.
añorado epílogo,
pensamiento
Hector Alberto Villarruel
Amor de medianoche, amor de un día,
amor de la vida entera.
Amor como vuelo de un pájaro herido,
amor en esmeraldas, amatistas desgranadas
sobre el telón escarlata
de mi arco de historia.
Dorándose
en cabellera alada,
castigados cantos de horizonte,
devanan maderas rojas
de endurecido alambre y
un ramo de quebrada espiga,
sobre el desolado marco de mi ideología.
Condenado al silencio
y encerrado
en el ataúd de cinc de la censura,
grilletes derriten
como plomo,
la arquitectura frágil que me envuelve.
Noche oscura de mi árbol caído,
noche sin fondo del abismo insondable
que encenaga y borra
el camino tejido con las manos desnudas.
Por eso, amor de medianoche,
tul de ideas me tejen,
sortija encelada que me tiendes
emboscadas de oro revestidas,
cuando apagues la antorcha que me guía y
me envuelvas en la sábana morada
del silencio,
deja que en mi viaje hacia el averno,
mi ansia libertaria,
me acompañe.
añorado epílogo,
pensamiento
Hector Alberto Villarruel