Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Despertar abrazados
Enredados, tú y yo,
como raíces viejas de un árbol,
bajo las sabanas que dieron bienvenida,
al sudor de nuestros poros abiertos,
las mismas que abrigaban,
las ansias de dos cuerpos
sofocados por los deseos.
Entrelazados, fundiéndonos en uno,
yo oliendo el olor de tu pecho,
tú oliendo el olor de mi cabello,
nosotros compartiendo el mismo amanecer,
los mismos rayos del sol
colándose por la ventana,
que llegan a morir en nuestros párpados.
Me despiertas con un beso en la frente,
mirándome con la ternura de los recién enamorados,
y yo te regalo mi sonrisa soñolienta
mientras más me aferro a tu cuerpo,
y me parece mentira,
que aún me encante, despertar abrazados
en una especie de garabato sobre el colchón.
Enredados, tú y yo,
como raíces viejas de un árbol,
bajo las sabanas que dieron bienvenida,
al sudor de nuestros poros abiertos,
las mismas que abrigaban,
las ansias de dos cuerpos
sofocados por los deseos.
Entrelazados, fundiéndonos en uno,
yo oliendo el olor de tu pecho,
tú oliendo el olor de mi cabello,
nosotros compartiendo el mismo amanecer,
los mismos rayos del sol
colándose por la ventana,
que llegan a morir en nuestros párpados.
Me despiertas con un beso en la frente,
mirándome con la ternura de los recién enamorados,
y yo te regalo mi sonrisa soñolienta
mientras más me aferro a tu cuerpo,
y me parece mentira,
que aún me encante, despertar abrazados
en una especie de garabato sobre el colchón.