Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Confidencias de un bebé.
Pensé que sería fácil estrenar un alma nueva, no imagine que todo esto tendría que pasar; deseaba intensamente llegar, mirar los rayos del sol, aspirar aroma de rosas, vencer dolores tan usuales, irguiéndome con la fuerza de Hércules y haciéndome presente con la belleza de un paisaje, pero no soy un Dios; apenas y soy una partícula del universo asomándome a la vida.
Están cerrando lo que hasta hace unos instantes era mi hogar, todo es tan frío al exterior, no sé a que le llaman angustia, pero he escuchado esa palabra ahora mismo. El flujo interno en mi es tan rápido y algo dentro de mi emite un clic, clac, clic, clac ¿Qué será? Miradas curiosas se posan en mí, percibo un dolor encerrado en este espacio, estoy asustado No entiendo nada; solo esta sensación extraña que me provoca gotitas saladas.
¡Oh, algo pasa ahora! Escucho su voz igual que antes; esa voz cristalina y dulce ahora me llama; sus delicadas manos me sostienen y me ve con detenimiento; al parecer esto es un beso, creo que me besa, si, así es ¡Me besa! Deben ser esos besos que dijo me daría un día, que bonito se siente; estoy viviendo tantas sensaciones ahora, el mundo no es lo que creía.
Mi miedo inicial ha pasado, hay risas, hay luz, mucho por descubrir; quizás encuentre tropiezos, pero seguro tendré fuerza para vencer, no la de un Dios, ni la de Hércules; ese señor de quien me hablo mamá cuando estaba en su interior, tantas cosas me confío Ella me ha dicho de lugares increíbles, de una humanidad que sostiene una sonrisa a diario, de la cantidad de sentimientos que viste al ser humano, de cosas interminables que hare, de los momentos de una vida; dice que se llora o se ríe pero que no tema, que a veces ambas cosas suceden al tiempo y cuando suceden son momentos de gloria, sublimes. Debe ser un momento como este, donde quiero llorar y reír ¡He llegado a la vida y a sus brazos¡ Ahora estoy seguro, he llegado a ese lugar tan descrito por ella.
Miro sus ojos, sonrío, estoy confiado; creo que es la ventana por donde he de ver mil de espectáculos; la vida a través de sus pupilas es grandiosa, esta mujer que me ama, será el soporte que cultive mi alma; me lo ha dicho envolviéndome en amor, sin emitir palabra.
Mary C. López
*Experimentando prosas.
Pensé que sería fácil estrenar un alma nueva, no imagine que todo esto tendría que pasar; deseaba intensamente llegar, mirar los rayos del sol, aspirar aroma de rosas, vencer dolores tan usuales, irguiéndome con la fuerza de Hércules y haciéndome presente con la belleza de un paisaje, pero no soy un Dios; apenas y soy una partícula del universo asomándome a la vida.
Están cerrando lo que hasta hace unos instantes era mi hogar, todo es tan frío al exterior, no sé a que le llaman angustia, pero he escuchado esa palabra ahora mismo. El flujo interno en mi es tan rápido y algo dentro de mi emite un clic, clac, clic, clac ¿Qué será? Miradas curiosas se posan en mí, percibo un dolor encerrado en este espacio, estoy asustado No entiendo nada; solo esta sensación extraña que me provoca gotitas saladas.
¡Oh, algo pasa ahora! Escucho su voz igual que antes; esa voz cristalina y dulce ahora me llama; sus delicadas manos me sostienen y me ve con detenimiento; al parecer esto es un beso, creo que me besa, si, así es ¡Me besa! Deben ser esos besos que dijo me daría un día, que bonito se siente; estoy viviendo tantas sensaciones ahora, el mundo no es lo que creía.
Mi miedo inicial ha pasado, hay risas, hay luz, mucho por descubrir; quizás encuentre tropiezos, pero seguro tendré fuerza para vencer, no la de un Dios, ni la de Hércules; ese señor de quien me hablo mamá cuando estaba en su interior, tantas cosas me confío Ella me ha dicho de lugares increíbles, de una humanidad que sostiene una sonrisa a diario, de la cantidad de sentimientos que viste al ser humano, de cosas interminables que hare, de los momentos de una vida; dice que se llora o se ríe pero que no tema, que a veces ambas cosas suceden al tiempo y cuando suceden son momentos de gloria, sublimes. Debe ser un momento como este, donde quiero llorar y reír ¡He llegado a la vida y a sus brazos¡ Ahora estoy seguro, he llegado a ese lugar tan descrito por ella.
Miro sus ojos, sonrío, estoy confiado; creo que es la ventana por donde he de ver mil de espectáculos; la vida a través de sus pupilas es grandiosa, esta mujer que me ama, será el soporte que cultive mi alma; me lo ha dicho envolviéndome en amor, sin emitir palabra.
Mary C. López
*Experimentando prosas.