Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
He terminado por aceptar,
que al final de cuentas,
no tengo tan buena memoria…
yo que casi siempre presumía de ella.
Ya comenzaba a sospecharlo,
pues soy malísima,
recordando caras y nombres,
los finales de las películas,
las fechas importantes,
sin importancia para mí.
Olvidé tu forma de decir mi nombre,
como llegar al lugar que frecuentábamos,
a las tres de la tarde escondidos del mundo.
Olvidé la forma perfecta de tu cuerpo,
tus gestos, casi muecas, cuando llegabas al clímax,
cada una de tus mentiras que en mi pecho
albergaba como completa verdades.
No me perdono,
haber olvidado el brillo de tus ojos
y el divino olor de tu cuello.
Pero sobre todo, no me perdono,
que puedo olvidar muchas cosas
excepto el olvidarte.
que al final de cuentas,
no tengo tan buena memoria…
yo que casi siempre presumía de ella.
Ya comenzaba a sospecharlo,
pues soy malísima,
recordando caras y nombres,
los finales de las películas,
las fechas importantes,
sin importancia para mí.
Olvidé tu forma de decir mi nombre,
como llegar al lugar que frecuentábamos,
a las tres de la tarde escondidos del mundo.
Olvidé la forma perfecta de tu cuerpo,
tus gestos, casi muecas, cuando llegabas al clímax,
cada una de tus mentiras que en mi pecho
albergaba como completa verdades.
No me perdono,
haber olvidado el brillo de tus ojos
y el divino olor de tu cuello.
Pero sobre todo, no me perdono,
que puedo olvidar muchas cosas
excepto el olvidarte.