pometeo
Poeta fiel al portal
Coplas del descampado
Estoy jugando con fuego,
me voy a quemar las manos,
los fantasmas como yo
a veces nos opacamos.
Y rompía los espejos
que me observaban tiranos,
los ciegos como nosotros
ya casi ni nos miramos.
Me estoy volviendo salobre
me van a crecer las barbas
las aceras salpicadas
de grises criando malvas.
Muertito de frío ando,
necesito una bufanda,
secuéstrame de este invierno
con tu perfume lavanda.
Anoche entre los sarmientos
la luna brillaba pura
parpadeaba el reflejo
atrapado por las uvas.
Al vino estaba insuflando
al vino toda su espuma,
sus aviesas intenciones,
su esperma albino de bruma.
Corría mi sangre roja,
corría hacia el vertedero
corría espesa, corría,
corría sin ningún freno.
Y por falta de olivares
me llevaste al descampado,
por ausencia de correas
bien cogido de la mano.
Anoche en el descampado
un beso, me diste un beso,
apúntatelos gitana,
treinta denarios te debo.
me voy a quemar las manos,
los fantasmas como yo
a veces nos opacamos.
Y rompía los espejos
que me observaban tiranos,
los ciegos como nosotros
ya casi ni nos miramos.
Me estoy volviendo salobre
me van a crecer las barbas
las aceras salpicadas
de grises criando malvas.
Muertito de frío ando,
necesito una bufanda,
secuéstrame de este invierno
con tu perfume lavanda.
Anoche entre los sarmientos
la luna brillaba pura
parpadeaba el reflejo
atrapado por las uvas.
Al vino estaba insuflando
al vino toda su espuma,
sus aviesas intenciones,
su esperma albino de bruma.
Corría mi sangre roja,
corría hacia el vertedero
corría espesa, corría,
corría sin ningún freno.
Y por falta de olivares
me llevaste al descampado,
por ausencia de correas
bien cogido de la mano.
Anoche en el descampado
un beso, me diste un beso,
apúntatelos gitana,
treinta denarios te debo.
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