Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Mis helechos mustios de sed se tornan amarillos
de inquietud, sedientos me reclaman que aleje
este tormento; hablan entre sí, se yerguen, husmean
más aun cuando los toca el viento. Ellos me recuerdan
a mí, anclado en tu orilla lejana.
Los veo perecer y no logro aliento; mis manos y también
mis dedos, mis pies, y yo mismo me he paralizado en el
jardín de mis recuerdos.
Intento moverme, pero mi precaria intención ha quedado
anclada a tu orilla; árida de esperanzas, lejana y distante,
y todo sigue siendo precario y sin sentido.
Mis helechos se han de secar como yo quizás, y seguiré
con la mirada perdida; fija a la espera de un respiro,
de un aliento distinto a ti para mover mi esencia y detener
este universo de sequedad.
JDz.
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