Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquel beso...
Mis labios fueron casi prisioneros
de aquel beso que ansiabas con locura.
Tus brazos me ceñían con ternura,
tal como dos candados carceleros.
Tu voz entre susurros tan certeros
pedía me rindiera con premura.
Abrazos oprimían mi cintura,
tallándola cual diestros alfareros.
El príncipe eras tú y yo la doncella
en esa noche, no era fantasía.
Celosa se sentía cada estrella.
Mi corazón con ímpetu latía
pero la timidez marcó su huella
y el beso no surgió por cobardía.
Fabiana Piceda