Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lejos, estás muy lejos,
en heladas aguas del norte,
quizá sin tiempo para observar
la aurora boreal o el vuelo de las águilas.
Tal vez sientas tanto frío
que ni recuerdas que te espero,
tal vez sientas tanto cansancio
que mi recuerdo no llega a tu mente.
Seguramente te da lo mismo,
si amanece o anochece
y no recuerdas cuantos días
llevas lejos de mi cuerpo
ni cuantas lunas se han escapado
ni sabes cuantas veces te he deseado
ni cuanto te he extrañado.
Pero aquí estoy
Fiel a la promesa de esperarte,
sin caer en la tentación
de hambrientos deseos
que carcomen por dentro,
de recordar todas esas veces que nos amamos.
Fiel a la promesa de quererte sin ataduras,
con el simple pretexto,
de sacudirte los fríos
y de espantarte las soledades
que te provocan esos largos viajes al norte.
Fiel a la promesa de ser puerto seguro,
en esta esquina del mundo,
odiando despedidas,
anhelando regresos
y disfrutando bienvenidas.
Estás lejos, pero aquí estoy,
fiel a la promesa de esperarte.
en heladas aguas del norte,
quizá sin tiempo para observar
la aurora boreal o el vuelo de las águilas.
Tal vez sientas tanto frío
que ni recuerdas que te espero,
tal vez sientas tanto cansancio
que mi recuerdo no llega a tu mente.
Seguramente te da lo mismo,
si amanece o anochece
y no recuerdas cuantos días
llevas lejos de mi cuerpo
ni cuantas lunas se han escapado
ni sabes cuantas veces te he deseado
ni cuanto te he extrañado.
Pero aquí estoy
Fiel a la promesa de esperarte,
sin caer en la tentación
de hambrientos deseos
que carcomen por dentro,
de recordar todas esas veces que nos amamos.
Fiel a la promesa de quererte sin ataduras,
con el simple pretexto,
de sacudirte los fríos
y de espantarte las soledades
que te provocan esos largos viajes al norte.
Fiel a la promesa de ser puerto seguro,
en esta esquina del mundo,
odiando despedidas,
anhelando regresos
y disfrutando bienvenidas.
Estás lejos, pero aquí estoy,
fiel a la promesa de esperarte.