Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL AMOR EN LA VIEJA CASA
El bísel del día se escurre bajo mis pies
y una chispa de sol se desnuda en lo alto
con tesoros cargados por mi cielo de pájaros
que resplandecen como océano libre.
Al abrir la vieja casa
mi memoria pone fuego a la habitación
y en la deliciosa cintura del instinto
veo muslos que se entrelazan.
Siento esas manos ardientes que de pronto
deslizaban la almendra de la luna
y el olor de la noche.
Mis labios seducidos
por el rojo abismal de los besos
y tocado hasta la médula
por gracia del abismo
veo la huella de tu alma
cerrando el portal
de la vieja casa
y así volver a revivir
todo el amor y la pasión
que no acaba...
Hector Alberto Villarruel.
El bísel del día se escurre bajo mis pies
y una chispa de sol se desnuda en lo alto
con tesoros cargados por mi cielo de pájaros
que resplandecen como océano libre.
Al abrir la vieja casa
mi memoria pone fuego a la habitación
y en la deliciosa cintura del instinto
veo muslos que se entrelazan.
Siento esas manos ardientes que de pronto
deslizaban la almendra de la luna
y el olor de la noche.
Mis labios seducidos
por el rojo abismal de los besos
y tocado hasta la médula
por gracia del abismo
veo la huella de tu alma
cerrando el portal
de la vieja casa
y así volver a revivir
todo el amor y la pasión
que no acaba...
Hector Alberto Villarruel.
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