CAPITULO 1: SOMBRAS
Mientras la neblina se hace más densa, y la oscuridad comienza a caer,
Vuelven las sombras como fantasmas, y hacen a los árboles desaparecer.
La noche es cómplice de lo que ha de suceder, pues dos desventuradas,
almas el miedo han de conocer.
Esa noche después de las sombras la luna se metió,
Perdió en la oscuridad a estos jóvenes, que esa noche, habrán de perecer,
Todo se volvió tinieblas, los gritos del viento callaban a las bestias,
Solo el agua murmuraba el sonido de las rocas,
El bosque reclamaba sangre en su tierra, y las criaturas silenciosas,
Esperaban sigilosas, entre los arbustos.
¡La noche! todo lo absorbió, la oscuridad hasta las entrañas se les metió
-¿Que pasa? la luna de pronto desapareció-
Nadie le contesto, solo el eco de su propia voz que se perdió,
-¡Juan Carlos!, ¡Estas ahí!, contéstame-
A lo lejos la voz de este, apenas murmuro:
-Jorge ven en silencio, y fíjate donde pisar,
Solo un par de ojos guiaban su caminar, en aquella noche fría,
Iba dando pasos al azar.
CAPITULO 2: LA BESTIA.
Mientras Jorge caminaba sin rumbo, perecía que las hojas se quejaban
Al pisarlas, era aquel terrible silencio, aquella oscuridad, aquellos ojos
Que parecían inertes que apenas sobresalían, los que provocaban a la muerte.
Ya más cerca Jorge apenas vio la silueta de Juan Carlos detrás de un frondoso árbol,
Este parecía, como una rama más, una roca con la mirada clavada en su mente.
- Juan Carlos ¿Que te pasa?, contéstame-
Juan Carlos solo señalo hacia donde la luna salía y dejaba ver solo una silueta
Con la niebla, como una cortina al infierno.
Los dos se quedaron absortos, como si algo los obligara a ver, sin poder ser dueños en ese instante
De sus propios cuerpos y movimientos.
Aquella bestia, paso cerca, merodeaba el lugar, en busca de sangre, en busca de victimas.
Jorge y Juan Carlos reaccionaron y se disponían a salir de ahí en silencio, mas no sabían que aquella rama seca, ese maldito pedazo de naturaleza muerta, sería un gran error.
La bestia, se percato de que algo se movía entre las hojas muertas,
Y al querer estos escapar, Juan Carlos pisó la rama,
Y la bestia gritó estampo un rugido en el silencio y lo convirtió en un eco de terror.
-¡Corre! Jorge corre en una dirección diferente a la mía,-
-Ahí viene, Juan Carlos- maldición vamos a morir-
-Cállate y corre-
Corrieron para salvar su vida, sin saber lo que sucedía,
Al sentir que la bestia no lo seguía, Jorge se detuvo sin saber en dónde estaba,
Aun seguía en el bosque y otra vez la luna se metía.
Lo que no sabía era que una vez dentro del Bosque nadie jamás salía,
Mucho menos en la oscuridad sobrevivía.
Mientras tanto, Juan Carlos, corría despavoridamente, a lo que parecía
Una muerte sin salida, cayó en un pequeño barranco y solo se escucho aquel grito eterno de dolor.
-¡Haaaaaa! ¡Mi pierna!-
-¿Juan Carlos?, ¡Juan Carlos!-
Jorge corrió hacia donde revenía el grito, pues pensó que aquella bestia
Era el notico del que grito desgarrador.
Y en lo profundo del bosque aquella criatura extraña más rápida que cualquier otra
Seguido aquel gemido atroz.
¿Quien llegará ‘primero? La Bestia, Los lobos venidos del infierno, o el auxilio
De una temerosa mano de entre lo profundo de la oscuridad.
CAPITULO 3: BAJO LA OSCURIDAD.
Mientras Juan Carlos Agonizaba, una mano salió de entre la oscuridad,
Este sin ver se apresuro a tomarla, y lo llevo a un lugar menos inseguro,
Rápidamente se quito la camisa, y se lo puso a Juan Carlos como vendaje.
-Gracias, creí que era mi fin-
Juan Carlos subió la mirada y quiso ver quien era esa persona,
Solo que su rostro estaba bajo la oscuridad.
-Bueno y ¿Como te llamas?-
Con una voz pasiva y retraída por aquella luna que apenas alumbraba,
Solo leal brillo de sus ojos sobresalía, eran unos ojos profundos, sin dudas
Como si fuese un asesino en busca de olvido.
-Max, me llamo Max.
A los pocos segundos escucharon una voz gritar:
-¡Juan Carlos! ¡Donde estas!-
-¡Jorge! estoy bien, alguien me ayudó.
Al lejos, no muy lejos de ahí, se escucharon los aullidos, de aquellos Lobos,
Que anunciaban a la Bestia, y la luna volvía a desaparecer.
-Júntense todos, conozco un lugar donde podemos escondernos- dijo Max.
-Rápido ayúdame a levantar a Juan Carlos, Jorge-
Corrieron entre los árboles entre aquel camino que se perdía entre la profundidad,
Por azares del destino, edad noche alguien morirá.
Así llegaron a una entrada de arboles donde parecía ser una cueva, había un fogata
Adentro, y una sombra reflejada en la rocosa pared.
Max dijo: Aquí estaremos seguros un rato, o por lo menos que Juan Carlos deje de sangrar,
Curaremos esa herida.
La noche parecía eterna, solo el débil sonido de los leños apenas secos ardían,
Nadie sabía que les esperaba, aquella noche, ¡esa noche negra!
Juan Carlos agotado se acurruco en un rincón aun sentido por la herida,
Había alguien más, ¿Quien era?
Era Julio, Max venia con el ellos al igual que Jorge y Juan Carlos se aventuraron, sin saber del peligro, ahora eran cuatro.
Nadie hablo todos estaban tiesos aun no podían creer lo que sucedía, a lo lejos se oyó un chillido,
Que los alerto, los cuatro saltaron sabían que los habían encontrado y esta vez no podrían escapar.
Todo se nublo, el mismo infierno subió, un demonio los persiguió, nada podría escapar, solo correr, o tratar de salir con vida con una sola salida, matar o morir.
-Oigan ya no corramos mas, es en vano nos encontrara tenemos que hacer algo- dijo Juan Carlos.
-¿Que pretendes?- añadió Jorge.
-tenemos que matarlo es nuestra única salida, que correr solo vagaremos en el bosque, y moriremos, hay que asesinarlo, solo que necesitamos una carnada-
-¡YA SE! Julio será la carnada- dijo Max.
Lo discutieron por un pequeño lapso de tiempo y Julio al final accedió.
El plan consistía en poner a Julio en una zona del bosque cerrada, detrás de una estaca de una rama de árbol maldito, se encontraba en un camino estrecho, al momento de que la bestia se lanzara contra Julio este saltara hacia atrás provocando que la bestia se apuñalara con la estaca.
Max, Juan Carlos y Jorge se esconderían entre los arbustos que rodeaban el estrecho callejón, para abatirlo con más estacas.
Ellos empezaron hacer ruidos para traer la atención de LA BESTIA, esta no aparecía el silencia parecía ser su cómplice.
Esta apareció, y vio a Julio a lo lejos profiriendo temibles rugidos corrió hacia él, Julio se quedo pasmado al ver el rostro de la criatura, detestable, inmundo. La bestia lo embestiría, y antes de eso una sombra de entre los arbustos salto, era Jorge que apenas alcanzo a quitar a Julio, la bestia se encajo la estaca en el pecho, Sin pensarlo Juan Carlos y Max se lanzaron con sus estacas malditas privando a la criatura de vida.
-Jorge ¿Estas bien?- pregunto Juan Carlos
- No, esa maldita bestia me lastimo el brazo con sus enormes garras, hay que salir de aquí, y buscar escapar del este maldito lugar.
Los 4 se dirigían a siegas sin rumbo fijo, caminaron un par de horas, Jorge sangraba lentamente, y nuevamente el aullido de los lobos rompía el silencio.
Desesperados corrieron sin ver, solo eso corrieron, sin saber que les esperaba en el destino,
Y llegaron ahí, a una casa en medio de la maleza del bosque, tablas viejas, escarapeladas por los años, de ventanales no muy amplios, cada pisada que se daba al entrar era un llamado al infierno.
Para ellos era un lugar donde encontrarían un refugio, no seria así, y esa... ya es otra Historia.
incompleta.