El viento que golpea las puertas de la casa
y da vida a las cortinas de las ventanas,
los cacharros que en el fregadero
pacientemente me esperan hasta mañana,
la Luna y las estrellas que intuyo
por encima del techo que me las impide ver,
la cafeteara con su repentino gorgoteo
anunciándome que ya está el café,
los perros que en la lejanía ladran
a la distancia, la oscuridad y al silencio,
la efímera belleza floral que se mustia
en ese parco y permanente florero,
las plantas que hay sobre la mesa;
una de ellas con sus capullos y sus flores,
la música enardecida que suena
por los ya cansados altavoces,
y tu alma que tan cerca siento
aunque tan lejos esté,
me dicen que no estoy solo esta noche
en la que no tengo a nadie al lado mío,
mas solo he de retirarme a la cama
y solo he de quedarme dormido.
¡La soledad no es no estar con alguien,
es no estar con las cosas que te rodean
y con uno mismo!
y da vida a las cortinas de las ventanas,
los cacharros que en el fregadero
pacientemente me esperan hasta mañana,
la Luna y las estrellas que intuyo
por encima del techo que me las impide ver,
la cafeteara con su repentino gorgoteo
anunciándome que ya está el café,
los perros que en la lejanía ladran
a la distancia, la oscuridad y al silencio,
la efímera belleza floral que se mustia
en ese parco y permanente florero,
las plantas que hay sobre la mesa;
una de ellas con sus capullos y sus flores,
la música enardecida que suena
por los ya cansados altavoces,
y tu alma que tan cerca siento
aunque tan lejos esté,
me dicen que no estoy solo esta noche
en la que no tengo a nadie al lado mío,
mas solo he de retirarme a la cama
y solo he de quedarme dormido.
¡La soledad no es no estar con alguien,
es no estar con las cosas que te rodean
y con uno mismo!
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