nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
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Una mujer vive alejada del mundo
su vida, para la tristeza es campo fecundo,
perdío a su amado hace poco
el calor del verano lo mató de un sofoco,
ahora ella deambula todo el tiempo...
Su cuerpo se ha puesto lempo.
su vida, para la tristeza es campo fecundo,
perdío a su amado hace poco
el calor del verano lo mató de un sofoco,
ahora ella deambula todo el tiempo...
Su cuerpo se ha puesto lempo.
Hoy, los demonios escapan del infierno
desgarrando a su paso todo lo tierno,
vagando en la soledad
encuentran a una mujer habitada por la oquedad,
ellos violaran su cuerpo mil veces
parece que no tenerán fin sus bajeces;
sus colmillos afilados le arrancan la piel
dejando en su lugar pútrida hiel,
orinan sobre sus despojos
y lamen sus lágrimas a manojos
inútilmente ella grita...
Su gran sufrimiento es sorbido por la anhidrita.
desgarrando a su paso todo lo tierno,
vagando en la soledad
encuentran a una mujer habitada por la oquedad,
ellos violaran su cuerpo mil veces
parece que no tenerán fin sus bajeces;
sus colmillos afilados le arrancan la piel
dejando en su lugar pútrida hiel,
orinan sobre sus despojos
y lamen sus lágrimas a manojos
inútilmente ella grita...
Su gran sufrimiento es sorbido por la anhidrita.
Los demonios, satisfechos de su pena
le dieron poder para tomar más de una vida ajena
desde entonces; sus ojos son el abismo
donde reina el misticismo,
ráfaga de gélido viento
es su perenne aliento,
sus senos erguidos
provocan en quien los lama mil orgasmos seguidos,
la perfección que hay en su cadera
hacen de la mujer, la más hermosa rosa albardera.
La lustrosa piel de su cuerpo es pecado,
su cabello es el más bello tocado
y sus labios son la encarnación del deseo
por las noches se escucha su bisbiseo
invoca a su amado, el difunto
un hombre acude al punto;
Hipnotizado por su belleza,
al ver que no es quien ella espera, le corta la cabeza...
le dieron poder para tomar más de una vida ajena
desde entonces; sus ojos son el abismo
donde reina el misticismo,
ráfaga de gélido viento
es su perenne aliento,
sus senos erguidos
provocan en quien los lama mil orgasmos seguidos,
la perfección que hay en su cadera
hacen de la mujer, la más hermosa rosa albardera.
La lustrosa piel de su cuerpo es pecado,
su cabello es el más bello tocado
y sus labios son la encarnación del deseo
por las noches se escucha su bisbiseo
invoca a su amado, el difunto
un hombre acude al punto;
Hipnotizado por su belleza,
al ver que no es quien ella espera, le corta la cabeza...
Hasta que encuentre a su amado
llevará la cuenta de las vidas que ha tomado
llevará la cuenta de las vidas que ha tomado
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