Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
*Madre*
Con tierno canto siempre me acunabas,
mis ojos contemplaban tu grandeza.
Tu inmenso corazón de gran nobleza
marcó siempre el camino y me ofrendabas
consejos que guardé, también soñabas
un mundo justo, lleno de pureza.
Así logré ganarle a la tristeza
en pago a aquel amor que me brindabas.
Sembraste en mí cariño leal, sincero,
forjando a fuego vivo mi destino
de sentimiento claro y verdadero.
Si sufro, eres remedio matutino,
tus brazos me sostienen un te quiero
con tiernos besos son el don divino.
Constante en mi camino
conservaré el legado que me has dado:
paz, amor, fe y bondad, tesoro amado.
Fabiana Piceda