Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL TRAJE DE LOS SUENOS
Si el viento de la vida
ha desgarrado tus sueños :
¿Qué esperas para zurcirlo?
La realidad te mira
con esa mirada
del que reprocha sin habla,
por pasivo.
Anda, ve,
róbale a un ángel distraído
sus alas,
donde quiera las dejan
y ni las reclaman;
les vuelven a crecer,
no te preocupes de devolvérselas.
A un mago enséñale
a descifrar el lenguaje de las palomas,
léele, tu, a una gitana su suerte,
con sus propias cartas;
a un santo concédele un milagro
que cambie su cara triste;
a un genio cúmplele un deseo,
libéralo de su lámpara,
Después que remiendes tu alma,
ofrécele aguja e hilos
a aquellos que sufran
de desgarradas esperanzas,
y no te asustes si mientras lo haces
les miras brotar sangre,
por cada gota que lloren
un nuevo rayo de sol sale
y una hebra de luz plata
en el horizonte nace,
tírale una manta a aquellos
que padecen el frio
de los nuncas y los jamases…
No busques inmunidad para la fantasía,
antes bien, pon un puesto de sonrisas
con precios gigantes
y no concedas rebajas,
que todo el que su precio alcance
con su propia sonrisa,
sepa que es el lujo,
más preciado de la vida.
ISABEL MIRANDA
Si el viento de la vida
ha desgarrado tus sueños :
¿Qué esperas para zurcirlo?
La realidad te mira
con esa mirada
del que reprocha sin habla,
por pasivo.
Anda, ve,
róbale a un ángel distraído
sus alas,
donde quiera las dejan
y ni las reclaman;
les vuelven a crecer,
no te preocupes de devolvérselas.
A un mago enséñale
a descifrar el lenguaje de las palomas,
léele, tu, a una gitana su suerte,
con sus propias cartas;
a un santo concédele un milagro
que cambie su cara triste;
a un genio cúmplele un deseo,
libéralo de su lámpara,
Después que remiendes tu alma,
ofrécele aguja e hilos
a aquellos que sufran
de desgarradas esperanzas,
y no te asustes si mientras lo haces
les miras brotar sangre,
por cada gota que lloren
un nuevo rayo de sol sale
y una hebra de luz plata
en el horizonte nace,
tírale una manta a aquellos
que padecen el frio
de los nuncas y los jamases…
No busques inmunidad para la fantasía,
antes bien, pon un puesto de sonrisas
con precios gigantes
y no concedas rebajas,
que todo el que su precio alcance
con su propia sonrisa,
sepa que es el lujo,
más preciado de la vida.
ISABEL MIRANDA
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