daniel amaya
Poeta fiel al portal
Las nubes funcionan por naturaleza
lloran sumidas a la tristeza,
se corrompe el teñido de la piel,
soy triste,
la soledad es un mundo basto.
Le hablo a quienes con una hoja
ponen su sangre en los trazos,
soy solo quien juega a ser poeta,
jamás quise ser arquitecto, jamás profesor
mi alma nutrida dentro de un cajón,
a veces es difícil caminar con voces del mundo convencional.
Me gusta el sonido de la noche,
entiendo las luciérnagas,
los grillos, a veces las moscas,
juegan a ser grandes con los timbales de la noche.
Antes que mi vida termine
he de haber visto el sol partir
hacia los estragos que la oscuridad apetece,
he de haber hablado con las horas
junto a mis sentidos,
antes que termine mi vida
he de haber tocado las cuerdas que entonan el vacío
y las teclas que hablan acerca de la nada.
Ayer escuché los símbolos tuyos amada,
cuando te era infiel con la inmensa dama oscura
que me amaba en aquel instante,
en los aposentos que me dormían
tu nombre golpeó el piso y fue polvo en la oscuridad,
eras tú cuando le hacía el amor a la noche
instante efímero recordándome que soy humano;
desperté eras tú; y te fuiste...
lloran sumidas a la tristeza,
se corrompe el teñido de la piel,
soy triste,
la soledad es un mundo basto.
Le hablo a quienes con una hoja
ponen su sangre en los trazos,
soy solo quien juega a ser poeta,
jamás quise ser arquitecto, jamás profesor
mi alma nutrida dentro de un cajón,
a veces es difícil caminar con voces del mundo convencional.
Me gusta el sonido de la noche,
entiendo las luciérnagas,
los grillos, a veces las moscas,
juegan a ser grandes con los timbales de la noche.
Antes que mi vida termine
he de haber visto el sol partir
hacia los estragos que la oscuridad apetece,
he de haber hablado con las horas
junto a mis sentidos,
antes que termine mi vida
he de haber tocado las cuerdas que entonan el vacío
y las teclas que hablan acerca de la nada.
Ayer escuché los símbolos tuyos amada,
cuando te era infiel con la inmensa dama oscura
que me amaba en aquel instante,
en los aposentos que me dormían
tu nombre golpeó el piso y fue polvo en la oscuridad,
eras tú cuando le hacía el amor a la noche
instante efímero recordándome que soy humano;
desperté eras tú; y te fuiste...
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