Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Pupilas Bellas.
Hoy quiero hablar contigo… si, contigo ser de pupilas bellas, que se posa cual ave inquieta en mis letras; necesito decirte algo que me está gritando por salir de aquí, de donde emergen todas las sensaciones que a diario me definen y te hablan de mi; se que has visto con lupa lustrosa muchos de mis temas, has incluso revuelto mis comentarios una y otra vez; buscando afanosamente, lo que no existe ahí del todo, la realidad de mi ser, la tormenta o la brisa de lo que soy, la carne, el hueso o el pedazo de piel en putrefacción.
Y te encuentras indicios que parecen hablar de mí, de quién soy tras cada letra, tras cada acento, tras cada beso depositado, tras cada poema duro, dulce o entregado; siempre tras de mí, sintiéndote juez implacable sobre mi ser y hacer. Te observo expectante, no se cual será tu siguiente reacción, después de un tiempo cohabitando el mismo espacio mágico donde nos internamos un mundo de veces, voy confiada y duermo tranquila, me levanto en las mañanas y doy gracias por la vida, con la esperanza de un mejor mundo; no has logrado quitar mi sueño pese a todas tus manías.
Sé que ayer cruzó por tu pensamiento volátil, que soy hoguera de mil fuegos… y atendiste voces de fantasmas que deambulan alrededor nuestro, has escuchado que para un bosque entero, me entrego como único rayo de sol, que me prodigo a todos los abandonados en la calle como suave cobija, no ven más allá y tu deseaste creer; no fue tu ingenuidad lo que te ha hecho actuar mezquinamente y cobardemente deseando dañar mi bella arquitectura; definitivamente no fue ingenuidad, si no esa furia que te mora, que te toca dentro y te vuelve tristemente pedazo de hojalata sin forma; pensar que alguna vez al visitar tus parajes suaves y llanos, me quede perpleja, admirada, muda y exquisitamente extasiada en la belleza de tu esencia derramada en esos tus complejos turísticos de letras… hoy me da pena y tristeza, ver tus pupilas hermosas, destellando amarguras innecesarias.
Eres bella persona, deja fluir tu realidad, búscate dentro y encuentra… no me has dañando, ni sucederá alguna vez, porque desde antes que tu realices acción alguna para manchar la blancura de mis ropas y cortar el césped que sostiene mis pasos, yo te he perdonado, no puedo ni quiero tener inquilinos despiadados en mi interior, estoy plena, amo, crezco en el amor y genero amor por mis cuatro costados, así me entrego a la verdad.
Y aquí estoy no es necesario buscar nada, en ningún sitio, aquí estoy clara, diáfana, dulce, amable, sincera, sin mancha… con el corazón en alto, las manos extendidas y la boca preparada para darte lo que necesites y sosiegues ya tu alma, no permitas que corrientes externas alteren tu espíritu, mantén esas bellas pupilas mirando más allá de estrellas falsas.
Mary C. López
Hoy quiero hablar contigo… si, contigo ser de pupilas bellas, que se posa cual ave inquieta en mis letras; necesito decirte algo que me está gritando por salir de aquí, de donde emergen todas las sensaciones que a diario me definen y te hablan de mi; se que has visto con lupa lustrosa muchos de mis temas, has incluso revuelto mis comentarios una y otra vez; buscando afanosamente, lo que no existe ahí del todo, la realidad de mi ser, la tormenta o la brisa de lo que soy, la carne, el hueso o el pedazo de piel en putrefacción.
Y te encuentras indicios que parecen hablar de mí, de quién soy tras cada letra, tras cada acento, tras cada beso depositado, tras cada poema duro, dulce o entregado; siempre tras de mí, sintiéndote juez implacable sobre mi ser y hacer. Te observo expectante, no se cual será tu siguiente reacción, después de un tiempo cohabitando el mismo espacio mágico donde nos internamos un mundo de veces, voy confiada y duermo tranquila, me levanto en las mañanas y doy gracias por la vida, con la esperanza de un mejor mundo; no has logrado quitar mi sueño pese a todas tus manías.
Sé que ayer cruzó por tu pensamiento volátil, que soy hoguera de mil fuegos… y atendiste voces de fantasmas que deambulan alrededor nuestro, has escuchado que para un bosque entero, me entrego como único rayo de sol, que me prodigo a todos los abandonados en la calle como suave cobija, no ven más allá y tu deseaste creer; no fue tu ingenuidad lo que te ha hecho actuar mezquinamente y cobardemente deseando dañar mi bella arquitectura; definitivamente no fue ingenuidad, si no esa furia que te mora, que te toca dentro y te vuelve tristemente pedazo de hojalata sin forma; pensar que alguna vez al visitar tus parajes suaves y llanos, me quede perpleja, admirada, muda y exquisitamente extasiada en la belleza de tu esencia derramada en esos tus complejos turísticos de letras… hoy me da pena y tristeza, ver tus pupilas hermosas, destellando amarguras innecesarias.
Eres bella persona, deja fluir tu realidad, búscate dentro y encuentra… no me has dañando, ni sucederá alguna vez, porque desde antes que tu realices acción alguna para manchar la blancura de mis ropas y cortar el césped que sostiene mis pasos, yo te he perdonado, no puedo ni quiero tener inquilinos despiadados en mi interior, estoy plena, amo, crezco en el amor y genero amor por mis cuatro costados, así me entrego a la verdad.
Y aquí estoy no es necesario buscar nada, en ningún sitio, aquí estoy clara, diáfana, dulce, amable, sincera, sin mancha… con el corazón en alto, las manos extendidas y la boca preparada para darte lo que necesites y sosiegues ya tu alma, no permitas que corrientes externas alteren tu espíritu, mantén esas bellas pupilas mirando más allá de estrellas falsas.
Mary C. López
6.05.2011/8:00p.m./Méx
*Conversando contigo.
*Conversando contigo.
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