Vevero
Poeta reconocida en el portal
Fui juguete, lo sé, de algún destino;
marioneta, tal vez, del enemigo
asediando al dolor con mis quimeras,
lisonjeando amor a la dureza.
Hubo un tiempo feliz fugaz y vano -,
mi jardín floreció de rosas yertas,
sin embargo, soñé alegrías ciertas
oxidadas hoy en memorias de antaño.
La piel escarchada aún recuerda
la lozanía del mirar amando,
pero el corazón tapiado y amurallado, teme
y en ese temer se va apagando.
Invoco, entonces, a las sombras del olvido.
Dancen lujuriosas junto a mi cuerpo aturdido,
despellejen los crueles arrebatos lascivos
y me inviten, festivas, a dormir en su nido.
Será, quizás, otro mañana austero,
el que bese mi frente ignorando la suerte
de tanta ilusa ilusión silente
que optó por callar a vivir en el letargo.
marioneta, tal vez, del enemigo
asediando al dolor con mis quimeras,
lisonjeando amor a la dureza.
Hubo un tiempo feliz fugaz y vano -,
mi jardín floreció de rosas yertas,
sin embargo, soñé alegrías ciertas
oxidadas hoy en memorias de antaño.
La piel escarchada aún recuerda
la lozanía del mirar amando,
pero el corazón tapiado y amurallado, teme
y en ese temer se va apagando.
Invoco, entonces, a las sombras del olvido.
Dancen lujuriosas junto a mi cuerpo aturdido,
despellejen los crueles arrebatos lascivos
y me inviten, festivas, a dormir en su nido.
Será, quizás, otro mañana austero,
el que bese mi frente ignorando la suerte
de tanta ilusa ilusión silente
que optó por callar a vivir en el letargo.