alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
DIEZ MIL KILOMETROS
Diez mil kilómetros me aíslan
de tus manos -caricias por toda mi piel-
Diez mil kilómetros me encarcelan
de no ver tu presencia física
paseando a orillas del Genil,
subiendo por los jardines de la Alhambra,
derramando el mutuo querer.
Diez mil kilómetros separan el perfume
Que de tu clavel emana.
Diez mil kilómetros me separan de no tener cada noche
entre las sábanas de seda el calor
de tu cuerpo entre mis brazos
Diez mil kilómetros hacen imposible que viertas
tus amores, y yo este en tus brazos,
que disfrute el placer en ti,
de que entres en mí,
de que recuestes en las cimas de mis montes,
de que la seda de mis columnas sientan el suave roce
de tus manos,
de que el mis senos tiemblen al contacto de tu piel,
de que el cauce labial no sienta el aire
de tus labios
ni la caricia de tus dedos el brote de mi huerto
ni la seda de tu cuerpo con suavidad la toque con la yema
de mis dedos
ni mis senos sientan ese placer que deseo
Diez mil kilómetros alejan el entrelazarse los labios,
entrelazarse las bocas,
entrelazarse los desnudos,
sintiendo todo el calor de tu cuerpo en mí,
acariciada por la brisa de tu cuerpo dispuesto para mi.
Diez mil kilómetros hacen de mi tormento la agonía
del vivir sin ti, en ti, se quedan mis sueños
y mis anhelos de tenerte para siempre
[video=youtube;oR5rpFzaBaA]http://www.youtube.com/watch?v=oR5rpFzaBaA&feature=related[/video]
Alicia Pérez Hernández
Diez mil kilómetros me aíslan
de tus manos -caricias por toda mi piel-
Diez mil kilómetros me encarcelan
de no ver tu presencia física
paseando a orillas del Genil,
subiendo por los jardines de la Alhambra,
derramando el mutuo querer.
Diez mil kilómetros separan el perfume
Que de tu clavel emana.
Diez mil kilómetros me separan de no tener cada noche
entre las sábanas de seda el calor
de tu cuerpo entre mis brazos
Diez mil kilómetros hacen imposible que viertas
tus amores, y yo este en tus brazos,
que disfrute el placer en ti,
de que entres en mí,
de que recuestes en las cimas de mis montes,
de que la seda de mis columnas sientan el suave roce
de tus manos,
de que el mis senos tiemblen al contacto de tu piel,
de que el cauce labial no sienta el aire
de tus labios
ni la caricia de tus dedos el brote de mi huerto
ni la seda de tu cuerpo con suavidad la toque con la yema
de mis dedos
ni mis senos sientan ese placer que deseo
Diez mil kilómetros alejan el entrelazarse los labios,
entrelazarse las bocas,
entrelazarse los desnudos,
sintiendo todo el calor de tu cuerpo en mí,
acariciada por la brisa de tu cuerpo dispuesto para mi.
Diez mil kilómetros hacen de mi tormento la agonía
del vivir sin ti, en ti, se quedan mis sueños
y mis anhelos de tenerte para siempre
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Alicia Pérez Hernández