Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
qué agua de rezar será ésa las de tus pupilas
que me miro en ellas y al mirarme las ojeras
sólo veo olvidos que me saben ya benditos,
de qué es el brillo tan intenso de ese tu mirar
de atardecer en calma que sin miramiento
en dos parpadeos derrite la cera de los santos
con los que a menudo
santiguaba los rincones de las culpas,
aún no determino a qué sabe tu aliento
y mis labios ya te saben a gotas del cielo de una gruta
con su manantial sereno,
casi mudo,
casi virgen,
casi nuevo ,
y no sé si sabes a insomnio de ratón bajo la almohada,
a locura o cordura, a velas nuevas en antiguo viento,
a magia en la brújula de remendada barca,
a credo escrito en el pecho, a letra nueva.
Aún no sé quién eres y ya tengo para ti
las ataduras de un suspiro, el ombligo como anillo,
el lado bueno de de mis brazos,
una almohada, y el rezarle a tu mirada.
17.5.11 en una tarde en un ciber de paga mirando cómo la tarde se va tranquila .
Nota 1. Si hay y griega, i latina, ¿Por qué no hay g latina.
Última edición: