Aria
Poeta fiel al portal
Soñé tantas cosas en esta siesta pequeña,
que no soy de mi alma dueña
(espero que tu lo admitas)...
Dijo que tenía un sol de negros cabellos,
que había conocido en sueños
y que sin el se marchita.
Soñé con tus bellas manos
enredadas a las mías,
pintando suspiros de luna en mis adentros;
juntos, les dábamos lírica textura,
acariciando las rimas
en un fragor de luceros.
Soñé con tu rostro en mis manos,
lejano, al otro lado de la hora,
entre palabras y silencios pactados
que vuelan y hechizan, de ida y de vuelta.
Y te mandaba mis errabundos vientos...
Calmados, borraban tus lágrimas frías;
desperté... tan solo fueron sueños,
pero tu alma persiste en la brisa.
que no soy de mi alma dueña
(espero que tu lo admitas)...
Dijo que tenía un sol de negros cabellos,
que había conocido en sueños
y que sin el se marchita.
Soñé con tus bellas manos
enredadas a las mías,
pintando suspiros de luna en mis adentros;
juntos, les dábamos lírica textura,
acariciando las rimas
en un fragor de luceros.
Soñé con tu rostro en mis manos,
lejano, al otro lado de la hora,
entre palabras y silencios pactados
que vuelan y hechizan, de ida y de vuelta.
Y te mandaba mis errabundos vientos...
Calmados, borraban tus lágrimas frías;
desperté... tan solo fueron sueños,
pero tu alma persiste en la brisa.
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