Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me niegues tu mirada
No me niegues tu mirada,
no me la niegues
Sin ella mi cielo
se oscurece y pierdo el rumbo.
Tan solo soy una gota de rocío
que se consume bajo el sol
Providencial momento
el que tus ojos ambarinos
llegaban hasta mí.
No hay nada comparado
a tus pupilas fundidas en mi ser.
Perdida voy fantasma olvidado
que deambula sobre la tierra seca.
Devuélveme la luz,
destierra de mis sueños
la loca soledad que me acompaña.
No me niegues tu mirada
Estrella que guiaba mis anhelos,
fiel espejo del ayer
donde se reflejaban
mis profundas alegrías.
Cuándo amanecerá otra vez
en esta fría oscuridad que me rodea
y se eterniza en el espacio.
No saber de ti, es morir de a poco,
en el abismo de la desesperanza.
Persigo tu silueta,
se escurre entre la gente,
dejándome sin aliento.
¿Por qué vi agonizar al amor
en los luceros de tu rostro?
Creo que el tiempo,
fue el que se ha llevado
los destellos que otrora
iluminaban mi existencia
No me niegues tu mirada,
no me la niegues
Sin ella mi cielo
se oscurece y pierdo el rumbo.
Tan solo soy una gota de rocío
que se consume bajo el sol
Providencial momento
el que tus ojos ambarinos
llegaban hasta mí.
No hay nada comparado
a tus pupilas fundidas en mi ser.
Perdida voy fantasma olvidado
que deambula sobre la tierra seca.
Devuélveme la luz,
destierra de mis sueños
la loca soledad que me acompaña.
No me niegues tu mirada
Estrella que guiaba mis anhelos,
fiel espejo del ayer
donde se reflejaban
mis profundas alegrías.
Cuándo amanecerá otra vez
en esta fría oscuridad que me rodea
y se eterniza en el espacio.
No saber de ti, es morir de a poco,
en el abismo de la desesperanza.
Persigo tu silueta,
se escurre entre la gente,
dejándome sin aliento.
¿Por qué vi agonizar al amor
en los luceros de tu rostro?
Creo que el tiempo,
fue el que se ha llevado
los destellos que otrora
iluminaban mi existencia
Fabiana Piceda