elyon
Poeta recién llegado
© Demoon jo (elyon)
La dama en el castillo
la noche en este entorno, se sofoca, va ahogándose lentamente hasta ser parte de la densa niebla que emana de los bosques, es un paraje incierto, tal vez desolador para quienes apenas rosan las gélidas brisas de mi castillo, la luz, al igual que las plantas se pierden con la maleza, el moho y la humedad consumen cada espacio, y se calcina en la inexistencia de las palabras.
El eco, y la brisa, aúllan, lentamente, desde lo profundo, el único sonido, el único maldito y ensordecedor estado que lastima el alma, es solo el viento, mientras me alimento, sin entender porqué ¿Por qué continúo lacerando las paredes del tiempo con una inútil voluntad? Esperar… y esperar… es lo único que hago, es lo único que hare, lo único que seguiré haciendo, hasta que alguien se atreva a enfrentar al dragón, el guardián que custodia mis noches de silencio, de vacío, y soledad, solo hasta entonces, seguiré con calma, con paciencia, en este altar de roca infame, resentida, engañada, en la claustrofobia de las almas latentes, dejada atrás por la vida y por el tiempo mismo. Junto al dragón, me hallo oculta, ensombrecida, como un rubí, como el tesoro, aguardando por un dueño, por uno digno, más digno que el guardián presente en la custodia del tesoro, y solo hasta entonces, podre ser libre.
Pero aún en el vacío hay algo que me alegra, si nadie jamás lograse descubrir este lugar, llegar hasta el castillo y tomar mi mano, estaré feliz y dichosa, pues entonces sabré que no hubo ser alguno tan digno como para conocerme, más que el esplendido dragón que hoy custodia de mi.
© Demoon jo (elyon)