Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
NO NECESITO...
No necesito mares de opulencia
para bañar a mi alma con la brisa,
para gozar del sol y de sus rayos,
o para darle luz a mi sonrisa.
No necesito miles de esmeraldas
para contar mis noches y mis días,
yo gozo más contando las estrellas,
tesoros de mi Dios, por Él son mías.
No necesito bombos, ni platillos,
para sentirme altivo entre las nubes;
yo soy dichoso oyendo a los gorriones
silbar la paz de Dios y sus querubes.
No necesito gafas, ni antifaces,
para cubrir mi rostro de la envidia;
porque no tengo nada, ni soy nada,
puedo mirar tranquilo a la perfidia.
No necesito fajas, ni armadores,
para esconder mí grasa abdominal,
yo guardo en mí, mejor que un oso Pardo,
mi provisión, que enluce mi morral.
No necesito ni oro, ni palacios,
para sentir: que al fin alguien me quiere,
yo sé querer, morir queriendo puedo
si es que el amor, de amar también se muere.
No necesito inflar mi egolatría
con lo mejor del mundo en el vestir,
puedo pasearme a piel sobre la playa
y hasta la misma luna seducir.
No necesito ampliar mi territorio
para sentirme dueño de la tierra,
lo que mis ojos ven, lo siento mío,
incluso a las montañas de la sierra.
No necesito ver con microscopio
a la maldad del mundo y su codicia,
prefiero estar oliendo los perfumes
de las silvestres flores, mi delicia.
No necesito ojear miles de libros
para adquirir talentos y sapiencia,
me es suficiente ser como la nieve
para llegar a Dios y a su presencia.
Y para ser feliz, sólo me basta,
hundirme en tu alma y en tus ojos bellos,
acariciar tu piel y tus cabellos
y tener vino y pan en mi canasta.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
DERECHOS RESERVADOS
9 DE MAYO DEL 2011
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PIURA-PERÚ
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