café en chernobyl
Poeta recién llegado
Techno-amor
Estrellé mi cabeza en el linóleo,
y un atalaya tan alta como la nube sin sal,
alumbró sobre mí.
Le avisaron a mi mamá, que su hijo
era epiléptico, que había perdido la lengua,
pero ella tenía mucho sueño.
La novia que tuve,
al enterarse de que iba a tener un hijo,
bebió vodka y esnifó algodón,
tenía miedo de quedarse sola, entonces
embriagó el crecimiento de su única compañía.
No morí, lamentablemente,
la obligación de otro, es ese santo detrás de
la vitrina, ese Kraken como mártir
del mar.
No quise saber más de la vida,
pero ya no son esos tiempos que solo se vive
de la carne.
Empecé a querer a las máquinas,
su elasticidad, su ciencia alta como el estudio
del semen.
Poco a poco descubrí el mundo,
y está cifrado en códigos.
Como el que justifica el racismo con la genética.
Estrellé mi cabeza en el linóleo,
y un atalaya tan alta como la nube sin sal,
alumbró sobre mí.
Le avisaron a mi mamá, que su hijo
era epiléptico, que había perdido la lengua,
pero ella tenía mucho sueño.
La novia que tuve,
al enterarse de que iba a tener un hijo,
bebió vodka y esnifó algodón,
tenía miedo de quedarse sola, entonces
embriagó el crecimiento de su única compañía.
No morí, lamentablemente,
la obligación de otro, es ese santo detrás de
la vitrina, ese Kraken como mártir
del mar.
No quise saber más de la vida,
pero ya no son esos tiempos que solo se vive
de la carne.
Empecé a querer a las máquinas,
su elasticidad, su ciencia alta como el estudio
del semen.
Poco a poco descubrí el mundo,
y está cifrado en códigos.
Como el que justifica el racismo con la genética.