Perdido se encuentra el hombre que no siente culpa, errático y solo vivirá su tormento, la mano de otros hombres no alcanzará nunca a sostenerlo y vagará cuál alma en pena, solo en el purgatorio
Esa es la condena que con que nos han mentido, pero no es la realidad, el hombre que no siente culpa escala, sube por sobre los otros hombres, los pisa y se alimenta de sus almas heridas. Su séquito lo ronda para vivir del chorreo que este hombre les provee, son como aves carroñeras que comen cadáveres muertos. Y lo sostienen para conseguir poder, admiran su máximo poder. El hombre que no siente culpa seduce al hombre sencillo y lo engaña mostrándole que es un ejemplo a seguir, mientras tanto lo compromete a entregarle todos sus bienes, en nombre de Dios y a cambio de migajas. Que importa nada, la vida es una sola, y hay que comprar el cielo que no está precisamente cuando sobreviene la muerte.