Nicolas Bera
Poeta recién llegado
El amor consiste en sentir
que el ser sagrado late
dentro del ser querido.
Platón
Después del llanto cae el día que termina en tus ojos
profundos como abismos en donde reza el olvido,
después de ti queda la noche bifurcada
y a tus manos, tus caricias, tus besos guarda.
He marcado tu rostro por donde las nostalgias
gritan como ninfas marchitas sobre
los muelles de las tristezas.
Eras más bella que el sonido de un jilguero enamorado,
eras la tarde de todos los días por donde el besar sentía,
eras de las cosas recordadas,
las cosas más hermosas
que el olvido implora,
teñir tu encanto ha fallido en la misión del desprecio,
eres el grito que descuella el alma,
el grito que no siente
porque a su voz ignora.
Se ha cumplido el duelo de las estrellas
extraviadas sin caminos
porque en tu sed se presenta mi boca,
y ya no tengo ojos para mirar al cielo,
y ya no hay dos miradas que rompan la noche,
no hay alimento que cure el cuerpo
desvestido
frente al sepulcro del cuerpo
amado, una lágrima
cae del cielo
y el universo se deshoja
frente al llanto.
Una marea basta,
una ola bautizada con tu ser
que abarque mi cuerpo
de pulcro y dolor,
mi cuerpo ausente
sin voz,
sin paz,
sin raíz,
sin amor.
que el ser sagrado late
dentro del ser querido.
Platón
Después del llanto cae el día que termina en tus ojos
profundos como abismos en donde reza el olvido,
después de ti queda la noche bifurcada
y a tus manos, tus caricias, tus besos guarda.
He marcado tu rostro por donde las nostalgias
gritan como ninfas marchitas sobre
los muelles de las tristezas.
Eras más bella que el sonido de un jilguero enamorado,
eras la tarde de todos los días por donde el besar sentía,
eras de las cosas recordadas,
las cosas más hermosas
que el olvido implora,
teñir tu encanto ha fallido en la misión del desprecio,
eres el grito que descuella el alma,
el grito que no siente
porque a su voz ignora.
Se ha cumplido el duelo de las estrellas
extraviadas sin caminos
porque en tu sed se presenta mi boca,
y ya no tengo ojos para mirar al cielo,
y ya no hay dos miradas que rompan la noche,
no hay alimento que cure el cuerpo
desvestido
frente al sepulcro del cuerpo
amado, una lágrima
cae del cielo
y el universo se deshoja
frente al llanto.
Una marea basta,
una ola bautizada con tu ser
que abarque mi cuerpo
de pulcro y dolor,
mi cuerpo ausente
sin voz,
sin paz,
sin raíz,
sin amor.
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