Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ay amor!
Cómo me duele tu silencio
y esta herida
que entona un bostezo ciego.
Amor mío,
mira esta ala rota
que aún quiere adorar
el nardo de tu boca.
Dale un trozo de respiro
en el mar de tu dulzura,
no la dejes morir
en otro intento más
por querer volar,
por querer ser ave y soñar;
abre el azul cielo de tus ojos
y déjala navegar
en la esquina abierta de tu credo.
Quita ese aire de nostalgia
que incendia y quema
su cuerpo desnudo.
