Malucita
Poeta recién llegado
¡Oh, sonido de lluvia! ¡Flauta de zafiro!
que jugueteas con los bucles del viento,
llevas en tu sello, la rúbrica del suspiro,
y en tu piel el barniz... Del enamoramiento!
Tiñes los labios mellizos, del ajeno día;
con barajadas caricias e ilusiones,
y con tus manos de osadía,
¡Fecundas a las frágiles emociones!
Tu voz de brisa escarchada;
balancea a los oídos cadenciosos,
que solfean a la diáfana cascada,
y erizan a los manantiales; ¡Apetitosos!
que jugueteas con los bucles del viento,
llevas en tu sello, la rúbrica del suspiro,
y en tu piel el barniz... Del enamoramiento!
Tiñes los labios mellizos, del ajeno día;
con barajadas caricias e ilusiones,
y con tus manos de osadía,
¡Fecundas a las frágiles emociones!
Tu voz de brisa escarchada;
balancea a los oídos cadenciosos,
que solfean a la diáfana cascada,
y erizan a los manantiales; ¡Apetitosos!
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