ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me gusta el sincope,
la música modal compuesta por los primeros,
el instrumento virtuoso
invocando la raíz, la sangre,
la nota y su mortalidad en escena;
vidas de un solo acto viviéndose en fulgor apasionado,
vida de una creación rítmica, melodiosa,
alargándose hasta el endiosamiento celestial;
reducida al silencio tártaro.
Sobrecogido haciendo de espectador
siento los recuerdos
de todo lo que deje a la mitad.
Agradezco a la muerte que me ha dado tempestad,
Ceniza, relámpago rojo, roca derretida,
Eso que muere en ofrenda a la fertilidad,
Todo eso que me desangró,
la muerte que nace,
Todo aquello que deje a la mitad,
Esta ahora retornando a una pausa de tono bajo,
Vuelvo,
retomo,
Acompasar el lomo del toro,
Musicalizar una cuna,
Besar la mejilla,
Curar el ala de un cóndor,
Amar y dejarse amar
Todo este vértigo,
abismo que se abre a los pies de mi cama,
placebo la musa espiral, absolviendo.
El jazz, me gusta el
Esos hombres tenían la piel encadenada
Aun así invocaban libertad soplando colores al aire
El caos de la creación
Estampida deconstructiva
Libertad del dios sonoro
Grandeza del inconsciente pulido con oro;
Voces enmeladas y saladas en un mismo lengüetazo,
Acido camino de laberintos fantásticos
Complejidad del ser haciéndose a mano,
Yo la ultima nieve del invierno
Bajando a la estación del brote de sus pezones
Hasta el lago del ombligo, a una caricia del deseo,
De exaltar el holos en la unión del sexo y sus virtudes.
La mujer trazando el horizonte fructífero
Bajo un cielo Daliniano,
ondulante al vuelo de Coltrane,
esto es el jazz para mí:
Lo inconcluso,
colapso de las vías armónicas al oído,
piel acariciada por un saxofón:
Golpeada por el caótico corazón de la violencia iluminada
Sensual oscilante por las cuerdas del bajo,
la espalda moldeable de una mujer,
alma del origen,
Esos recuerdos que nunca les daré fin;
Todo lo que deje a la mitad.
la música modal compuesta por los primeros,
/"Jazz"
la sesión improvisada,el instrumento virtuoso
caminando
solo
dentro de la bandada de espíritus visionariosinvocando la raíz, la sangre,
la nota y su mortalidad en escena;
vidas de un solo acto viviéndose en fulgor apasionado,
vida de una creación rítmica, melodiosa,
alargándose hasta el endiosamiento celestial;
reducida al silencio tártaro.
Sobrecogido haciendo de espectador
siento los recuerdos
de todo lo que deje a la mitad.
Agradezco a la muerte que me ha dado tempestad,
Ceniza, relámpago rojo, roca derretida,
Eso que muere en ofrenda a la fertilidad,
Todo eso que me desangró,
como
los clavos;
Lagrimas cosidas a los parpados,los clavos;
la muerte que nace,
Todo aquello que deje a la mitad,
Esta ahora retornando a una pausa de tono bajo,
Vuelvo,
retomo,
/"arpegismos"
Acompasar el lomo del toro,
Musicalizar una cuna,
Besar la mejilla,
Curar el ala de un cóndor,
Amar y dejarse amar
Todo este vértigo,
abismo que se abre a los pies de mi cama,
placebo la musa espiral, absolviendo.
El jazz, me gusta el
/"Jazz"
Ese aire usa los metales para excitarEsos hombres tenían la piel encadenada
Aun así invocaban libertad soplando colores al aire
El caos de la creación
Estampida deconstructiva
Libertad del dios sonoro
Grandeza del inconsciente pulido con oro;
Voces enmeladas y saladas en un mismo lengüetazo,
Acido camino de laberintos fantásticos
Complejidad del ser haciéndose a mano,
distorsión
finita.
Una mujer convertida en el horizonte:finita.
Yo la ultima nieve del invierno
Bajando a la estación del brote de sus pezones
Hasta el lago del ombligo, a una caricia del deseo,
De exaltar el holos en la unión del sexo y sus virtudes.
La mujer trazando el horizonte fructífero
Bajo un cielo Daliniano,
ondulante al vuelo de Coltrane,
esto es el jazz para mí:
Lo inconcluso,
colapso de las vías armónicas al oído,
piel acariciada por un saxofón:
Golpeada por el caótico corazón de la violencia iluminada
Sensual oscilante por las cuerdas del bajo,
la espalda moldeable de una mujer,
alma del origen,
evocadora.
Esos recuerdos que nunca les daré fin;
Todo lo que deje a la mitad.
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