Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Tocaron las campanas
del campanario,
a las cinco de la tarde
hora del mal presagio.
Sonaron a muerte llamando
para acudir al adiós,
eran lágrimas caminando
con negro luto de dolor.
Esas mismas campanas
las escucho replicar,
lanzando al viento los viva
de los que se van a casar.
Del niño que ya lo llevan
a celebrar su bautismo,
para la misa de las doce
suenan cada domingo.
Campanas del campanario
nunca dejéis de tocar,
que vea a las golondrinas
volando en su despertar.
Seguir tocando que no digan
que la campana está rota,
seguir replicando vida
que la muerte viene sola.
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