Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Ayer le escribía al agua
que manaba de la fuente,
al canto del jilguero
del río a su corriente.
Hoy escribo a un desconsuelo
el que tengo por no verte,
sin ti no canta el jilguero
ni mana agua de la fuente.
Se están secando los pensamientos
del patio de mi entrañas,
y las alondras me dicen
que ni siquiera me extrañas.
Tras el visillo te espero
pero no te veo pasar,
la calle de la alegría
ahora es de soledad.
Abierta de par en par
la dejo y me echo a dormir,
la puerta por si te diera
por acordarte de mí.
Que madrugadas más frías
hacen este verano,
que soledades mas solas
en la palma de mí mano.