dulcinista
Poeta veterano en el Portal
He aquí que anoche ocurrió un milagro:
volvió a la vida mi abuelo, muerto por bala
de pistola empuñada por mano cobarde
cerca del cementerio una noche de octubre.
He aquí también que era su rostro
como el de mi padre, el de un hombre estoico
ante la muerte traicionera que ya le rondaba.
Sentí una gran alegría, y después tristeza
ante las enigmáticas palabras que me dijo:
No sólo perdimos lo más valioso, la vida,
sino que con nuestra muerte
esos hijos de puta se adueñaron de todo,
y como puedes ver, hoy todo les pertenece,
hasta de las ideas se adueñaron,
y ya nadie piensa.
Eladio Parreño Elías
21-Abril-2011