Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descosiendo los minutos inertes del día
congelados en témpanos helados imberbes
martillo los sentimientos de melancolía
de los segundos quemados en llamas ardientes
La rutina de muerte es mi única compañía,
bebo mi sangre en la copa rota y transparente,
que quedo en la mesa desordenada y vacía
los vapores del veneno ocupando el ambiente
Los tragos amargos desatan destellos de ira
desorbitando el reloj ha quedado silente
los minutos inexorables pasan y expiran
nuevamente se acerca, la rutina de muerte
Tomo el último sorbo impregnado de mentira
cuidando que el cuerpo sea entregado a la suerte
las manecillas del reloj dan vuelta en espira
mirando el tiempo, tendido, perdido e inerte
congelados en témpanos helados imberbes
martillo los sentimientos de melancolía
de los segundos quemados en llamas ardientes
La rutina de muerte es mi única compañía,
bebo mi sangre en la copa rota y transparente,
que quedo en la mesa desordenada y vacía
los vapores del veneno ocupando el ambiente
Los tragos amargos desatan destellos de ira
desorbitando el reloj ha quedado silente
los minutos inexorables pasan y expiran
nuevamente se acerca, la rutina de muerte
Tomo el último sorbo impregnado de mentira
cuidando que el cuerpo sea entregado a la suerte
las manecillas del reloj dan vuelta en espira
mirando el tiempo, tendido, perdido e inerte
