Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
El calendario ha dado un vuelco súbito y
cada día has estado en mí y mis recuerdos ,
han pasado horas, días, y todo el tiempo
conocido, incluso el de mis sueños y el de
esas horas junto a ti interminables
El dolor a veces; la sonrisa del reencuentro;
a veces lágrimas de soledad, las tuyas y las
mías sobre nuestros pasos sin sentido, en calles
ajenas a la voluntad del alma , recordando,
adivinando, suponiendo, rumiando distancia
Recuerdo todo, cada instante junto a ti:
el almuerzo delicado, el té servido o el café
espumoso y marrón, la copa de vino, los sabores
llenos de color como yo mismo ensalzado de ti
o el de tus prendas esparcidas en mi lar.
Escritos nocturnos interminables en que el sueño
no tuvo cabida; de esperanzas rotas y reparadas
a golpes de corazón. El adiós errático de razón
para enmudecer la dicha; para ahogar el cambio,
la memoria, las risas y el color.
Todas las imágenes de este tiempo están pintadas
de letras y frases que te nombran; a veces tristes
y otras tantas con alegría. Tanto he escrito para ti,
tanto como todas mis caricias y besos colocados en
cualquier espacio de tu ser; tanto como te he amado,
aún ausente; tanto como todo este tiempo.
Pero nada es igual, nada se compara en mi memoria
a ese beso robado hace un año ya, en que te desprendías
de todo para recibirme en tu corazón , con el alma
limpia y desnuda, plena de ilusión y amor
¡Así te recibí en mi seno para amarte!
Hace un año ya , y te vivo como ayer, como cada día
de este tiempo, como cada recuerdo, cada escrito y cada
reencuentro: en el inmenso azul, en mis veredas y en mi
dulce y tímido balcón
JDz.
cada día has estado en mí y mis recuerdos ,
han pasado horas, días, y todo el tiempo
conocido, incluso el de mis sueños y el de
esas horas junto a ti interminables
El dolor a veces; la sonrisa del reencuentro;
a veces lágrimas de soledad, las tuyas y las
mías sobre nuestros pasos sin sentido, en calles
ajenas a la voluntad del alma , recordando,
adivinando, suponiendo, rumiando distancia
Recuerdo todo, cada instante junto a ti:
el almuerzo delicado, el té servido o el café
espumoso y marrón, la copa de vino, los sabores
llenos de color como yo mismo ensalzado de ti
o el de tus prendas esparcidas en mi lar.
Escritos nocturnos interminables en que el sueño
no tuvo cabida; de esperanzas rotas y reparadas
a golpes de corazón. El adiós errático de razón
para enmudecer la dicha; para ahogar el cambio,
la memoria, las risas y el color.
Todas las imágenes de este tiempo están pintadas
de letras y frases que te nombran; a veces tristes
y otras tantas con alegría. Tanto he escrito para ti,
tanto como todas mis caricias y besos colocados en
cualquier espacio de tu ser; tanto como te he amado,
aún ausente; tanto como todo este tiempo.
Pero nada es igual, nada se compara en mi memoria
a ese beso robado hace un año ya, en que te desprendías
de todo para recibirme en tu corazón , con el alma
limpia y desnuda, plena de ilusión y amor
¡Así te recibí en mi seno para amarte!
Hace un año ya , y te vivo como ayer, como cada día
de este tiempo, como cada recuerdo, cada escrito y cada
reencuentro: en el inmenso azul, en mis veredas y en mi
dulce y tímido balcón
JDz.
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