Hejaran
Poeta asiduo al portal
LÁGRIMAS Y LLANTOS
Lágrimas vertemos en la vida, nacemos en lagrimas bañados y llorando nos hacemos desgraciados.
Llora la madre angustiada por su hijo, el hijo llora por la falta de su madre, esta cadena de llanto parece una condena.
Lloramos de emoción, pasión y culpa, llora el enamorado, el deudo, el fracasado, llorando las penas se olvidan y si el llanto es por desencanto un oasis de lágrimas fluye, no importa que el llanto lo arrulle.
Llora el hombre joven de emoción, de risa, y muchas veces el llanto lo disimula una sonrisa.
Se deprime el hombre maduro por falta de comprensión y de ternura, y el llanto lo puede llevar a la locura, si una lágrima no vierte ni puede sosegar su encanto o su preocupación con un llanto.
En el rostro del anciano no se ve el llanto, sólo el desprenderse de su rostro una lágrima que hace estremecer el corazón más que el mismo llanto.
Lágrimas vertemos en la vida, nacemos en lagrimas bañados y llorando nos hacemos desgraciados.
Llora la madre angustiada por su hijo, el hijo llora por la falta de su madre, esta cadena de llanto parece una condena.
Lloramos de emoción, pasión y culpa, llora el enamorado, el deudo, el fracasado, llorando las penas se olvidan y si el llanto es por desencanto un oasis de lágrimas fluye, no importa que el llanto lo arrulle.
Llora el hombre joven de emoción, de risa, y muchas veces el llanto lo disimula una sonrisa.
Se deprime el hombre maduro por falta de comprensión y de ternura, y el llanto lo puede llevar a la locura, si una lágrima no vierte ni puede sosegar su encanto o su preocupación con un llanto.
En el rostro del anciano no se ve el llanto, sólo el desprenderse de su rostro una lágrima que hace estremecer el corazón más que el mismo llanto.
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