ONICE
Poeta fiel al portal
Existe un templo para las memorias y los eclipses. Allí, hay una diosa de las tierras milenarias y habita desde que la luna, fué iluminada por el sol... por siempre.Desde la tierra, apenas se diferencia, pasa desapercibido. Tan sólo unos pocos, saben de su existencia. Es un punto diminuto perdído en el espacio, está rodeada de planetas y uno de ellos, el que esta alineado hacia el templo dorado, es el hogar de el Señor de los Eclipses, (así se le conoce en el cosmos). El fué, quién lo construyó, estrella a estrella. con sueños y razones y por ello, es el guardián, el protector de todos los que allí moran. Lo mantiene en pie, con todo su esplendor, para que la magia, las ilusiones y las palabras nunca decaigan.
Sobre el universo celeste, yace el pequeño santuario, morada de algunas almas.
Sus bóvedas están construídas de firmamento e infinidad de estrellas fugaces la recorren, dejando en su espacio luz, profundidad, paz a los que la observan.
Sus bóvedas están construídas de firmamento e infinidad de estrellas fugaces la recorren, dejando en su espacio luz, profundidad, paz a los que la observan.
Pero hay una estrella fugaz especial. Su brillo es más intenso y a su paso esparce, minúsculas partículas que se reflejan en cada rincón del templo, dibujando fina arena en una orilla de la playa de ese universo. Pernota desde que la luna está presente, aunque no sea de noche. Y el Señor de los Eclipses, le ha dado un nombre..... Una estrella especial, llamada Itamar.
Una dama de azul, es la musa del templo. Vive en cada estancia. Su cuerpo flota en el aire con la suavidad y delicadeza que le merece, como una hada angelical,
siempre compañera del silencio. Se comunica con el Señor de los Eclipses, pero jamás con palabras. Son sus almas las que hablan, unidas por un pequeño mundo dónde no existe el adiós. Un mundo de ensueños, dónde la magia y la amistad, siempre prevalecen.
Una pequeña sirena, ha varado en el templo. Es de una gran belleza, pero mucho más por dentro. La dama la recibe, con los brazos abiertos. La estrella fugaz la envuelve y le habla de océanos, de rojos corales, que ha visto por su paso por el mundo (por los comienzos). Para la grácil sirena, no hay vida en el templo... no hay aguas para permanecer, no hay mundo para sumergirse, y varada, poco a poco va consumiéndose.
Pero el Señor de los Eclipses, guardián de todo el cosmos, un pequeño mar azul en el templo ha creado. Le ha dado el color de la vida ¡el de la amistad! , el de la confianza... y la pequeña sirena, ha echo ahí su morada.
Hoy, habrá un eclipse, y la dama de los cuervos visitará el templo de las memorias. Y como cada día, la gran bola amarilla resurgirá y la oscuridad, será luz, iluminando el vuelo de una dama... Sus ojos resplandecerán borrando de sus ojos sus tristezas... Es una atracción especial la que la atrae....
La Diosa del templo, El señor de los Eclipses, la estrella fugaz Itamar, la sirena pequeña varada, La musa, y la dama de los cuervos.... vivirán por siempre, en ese universo azul, dónde el silencio, la palabra, la luz, la amistad, quedará por siempre, latente en sus memorias.
Una dama de azul, es la musa del templo. Vive en cada estancia. Su cuerpo flota en el aire con la suavidad y delicadeza que le merece, como una hada angelical,
siempre compañera del silencio. Se comunica con el Señor de los Eclipses, pero jamás con palabras. Son sus almas las que hablan, unidas por un pequeño mundo dónde no existe el adiós. Un mundo de ensueños, dónde la magia y la amistad, siempre prevalecen.
Una pequeña sirena, ha varado en el templo. Es de una gran belleza, pero mucho más por dentro. La dama la recibe, con los brazos abiertos. La estrella fugaz la envuelve y le habla de océanos, de rojos corales, que ha visto por su paso por el mundo (por los comienzos). Para la grácil sirena, no hay vida en el templo... no hay aguas para permanecer, no hay mundo para sumergirse, y varada, poco a poco va consumiéndose.
Pero el Señor de los Eclipses, guardián de todo el cosmos, un pequeño mar azul en el templo ha creado. Le ha dado el color de la vida ¡el de la amistad! , el de la confianza... y la pequeña sirena, ha echo ahí su morada.
Hoy, habrá un eclipse, y la dama de los cuervos visitará el templo de las memorias. Y como cada día, la gran bola amarilla resurgirá y la oscuridad, será luz, iluminando el vuelo de una dama... Sus ojos resplandecerán borrando de sus ojos sus tristezas... Es una atracción especial la que la atrae....
La Diosa del templo, El señor de los Eclipses, la estrella fugaz Itamar, la sirena pequeña varada, La musa, y la dama de los cuervos.... vivirán por siempre, en ese universo azul, dónde el silencio, la palabra, la luz, la amistad, quedará por siempre, latente en sus memorias.
Dedicado a Dryell..... Aunque yo jamás he escrito un cuento, y sé que esto no parece tal, no sabía dónde ubicarlo..... Le falta aún cierre.... y espero que algún día Este señor de los Eclipses, dejé su huella en él.
Última edición:
