Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Nunca miro los kilómetros
que me quedan por llegar,
pero son tan grandes los paneles
que no los puedo evitar.
Cuando vuelvo nunca tengo
ninguna prisa por llegar,
me gusta escuchar música
y muy poquito acelerar.
Poco a poco me doy cuenta
que el combustible se acaba,
si el corazón fuese igual
paraba y lo repostaba.
Un niño me saca la lengua
mientras su padre me adelanta,
yo me hecho a reír
y su madre le regaña.
El paisaje es un lienzo
que me gustaría colgar,
en la cabecera de mi alma
cuando me voy a acostar.
Ya casi estoy llegando
y miro tu fotografía,
te sonrío y me acuerdo
que siempre me decías:
Que bonitas están las adelfas
en mitad de la autovía…
¡Que largo es viajar sin ti,
yo te quiero todavía!.