mujerbonita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Cuando quiero sentirte.
Cierto lo dicho en tus tres líneas.
El amor implica interés, motivación, tiempo, dinero y esfuerzo; podría abordar cada uno de estos elementos con mayor amplitud, más ahora centraré mi atención en el siguiente cuestionamiento:
¿Cómo pasar de pensarte a sentirte?
El desbordamiento en el sentir me ha llevado a cometer tanta locura
(dos viajes en vano, pensando en un encuentro contigo, en uno de ellos
dejé un objeto personal de gran valor afectivo; como señal de haber estado ahí muy cerca de ti; objeto que tiraron a la basura al no ser reclamado).
Al sentirme enamorada, me volví tan evidente, tremendamente descontrolada, ahora soy cuidadosa en ello, aunque los 5 elementos mencionados siguen estando presentes.
Tú llegas a mi por el pensamiento, ahí te imagino de muchas maneras, puedes tomar forma humana, de algún animal, una planta o simplemente te vuelvo una cosa. Vivo o muerto, sigues siendo tú, te mantienes, eres ese algo convertido en hombre. Mi pensamiento, la sal de mi vida eres tú.
Te llevo ahí en forma relajada, a veces te pones inquieto y comienzo a enviarte mensajes para tranquilizarte.
Cuando quiero sentirte, te llamo y si no vienes, corro a buscarte, utilizo algunos trucos para ello:
-Leo la Biblia y repaso aquellos capítulos y versículos que tú has visitado, me convierto en la amada en El Cantar de los Cantares.
-Busco cualquiera de tus escritos, ya sea en verso o prosa y escucho atenta tu voz.
-Miro tu fotografía, esa dónde aparecen tres.
-Escucho alguna de las canciones que me has enviado, aquella sobre el pecado, o esa donde dices que me amas y las miradas palpitan...
-Leo tus poemas donde derrochas pasión y deseo, porque cuando hay ganas de un encuentro sexual...
Estos trucos no me fallan, y al finalizar cada encuentro, te quedas ahí entre mis palpitaciones, hasta que muy quedito sin hacer ruido por temor a despertarme te vas alejando y me dejas plácidamente dormida en tus brazos...
Entonces los dos nos volvemos esclavos libres del amor y tú como fiel carcelero, tomas la llave y cierras todo con tus dulces besos... y sin darnos cuenta ya estamos abajo en la otra celda, ahí donde sólo llegan los te quiero.
Cierto lo dicho en tus tres líneas.
El amor implica interés, motivación, tiempo, dinero y esfuerzo; podría abordar cada uno de estos elementos con mayor amplitud, más ahora centraré mi atención en el siguiente cuestionamiento:
¿Cómo pasar de pensarte a sentirte?
El desbordamiento en el sentir me ha llevado a cometer tanta locura
(dos viajes en vano, pensando en un encuentro contigo, en uno de ellos
dejé un objeto personal de gran valor afectivo; como señal de haber estado ahí muy cerca de ti; objeto que tiraron a la basura al no ser reclamado).
Al sentirme enamorada, me volví tan evidente, tremendamente descontrolada, ahora soy cuidadosa en ello, aunque los 5 elementos mencionados siguen estando presentes.
Tú llegas a mi por el pensamiento, ahí te imagino de muchas maneras, puedes tomar forma humana, de algún animal, una planta o simplemente te vuelvo una cosa. Vivo o muerto, sigues siendo tú, te mantienes, eres ese algo convertido en hombre. Mi pensamiento, la sal de mi vida eres tú.
Te llevo ahí en forma relajada, a veces te pones inquieto y comienzo a enviarte mensajes para tranquilizarte.
Cuando quiero sentirte, te llamo y si no vienes, corro a buscarte, utilizo algunos trucos para ello:
-Leo la Biblia y repaso aquellos capítulos y versículos que tú has visitado, me convierto en la amada en El Cantar de los Cantares.
-Busco cualquiera de tus escritos, ya sea en verso o prosa y escucho atenta tu voz.
-Miro tu fotografía, esa dónde aparecen tres.
-Escucho alguna de las canciones que me has enviado, aquella sobre el pecado, o esa donde dices que me amas y las miradas palpitan...
-Leo tus poemas donde derrochas pasión y deseo, porque cuando hay ganas de un encuentro sexual...
Estos trucos no me fallan, y al finalizar cada encuentro, te quedas ahí entre mis palpitaciones, hasta que muy quedito sin hacer ruido por temor a despertarme te vas alejando y me dejas plácidamente dormida en tus brazos...
Entonces los dos nos volvemos esclavos libres del amor y tú como fiel carcelero, tomas la llave y cierras todo con tus dulces besos... y sin darnos cuenta ya estamos abajo en la otra celda, ahí donde sólo llegan los te quiero.