Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Madre,
no hagas caso a los fantasmas,
a las candentes sombras
oscuras muertes tambaleantes.
No hagas
caso de aquello que nos nubla,
de las nubes que se abren y devoran.
No escuches
la caida de los muros
del pasado y de todo,
los ladridos de almas
en penumbras.
No dejes
que esta desgarradura,
esquinera del infierno,
inerte boca traicionera que es la mente,
reciba la sangre la savia
que es tu corazón de madre
y me arrebate del capullo que eres tú;
Y que todo esto baste,
que termine
el desprenderse en horas agónicas
sin tu abrazo de madre,
sin tu mirada envolvente.
Y que nadie
y que nada
nos separe y no tengas
que ir sin rumbo por la vida,
desnuda entre las paredes,
encerrada,
perdida,
sin hijos,
sin amor,
esclavizada en las tinieblas.
no hagas caso a los fantasmas,
a las candentes sombras
oscuras muertes tambaleantes.
No hagas
caso de aquello que nos nubla,
de las nubes que se abren y devoran.
No escuches
la caida de los muros
del pasado y de todo,
los ladridos de almas
en penumbras.
No dejes
que esta desgarradura,
esquinera del infierno,
inerte boca traicionera que es la mente,
reciba la sangre la savia
que es tu corazón de madre
y me arrebate del capullo que eres tú;
Y que todo esto baste,
que termine
el desprenderse en horas agónicas
sin tu abrazo de madre,
sin tu mirada envolvente.
Y que nadie
y que nada
nos separe y no tengas
que ir sin rumbo por la vida,
desnuda entre las paredes,
encerrada,
perdida,
sin hijos,
sin amor,
esclavizada en las tinieblas.
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