ESPINETE
Poeta fiel al portal
Estaba Inés
en un dulce sueño,
cuando un ruido
la despertó.
-Será algún cuervo-
se dijo ella.
Y el dulce sueño continuó.
Era Don Juan
el que debajo estaba,
tirando piedras a su balcón.
Como el ruído continuaba,
Inés, con mala leche,
al fin salió.
-¡Joder Juanito!
¡Qué pelma eres!!
¡Todas las noches me haces igual!-
-Mi dulce Inés,
no me seas cruel,
que estoy fatal y te necesito.
Tira la cuerda para trepar,
que mis ardores
quiero aliviar-
-Pero chaval,
¿tú que te has creído?
¿Que mi Torre
es como un burdel?
Date una duchita fría,
coge tu cítara y ¡lárgate!-
Quedó Don Juan
muy apabullado,
medio empalmado
y sin su plan.
-¡Y qué hago yo ahora
de esta guisa?
¡Esto es urgente!
¡Me corre prisa!-
Se fué a la Torre de una vecina,
que era una "piba" que estaba "guay".
Y allí Don Juan,
si que tuvo suerte,
porque la "piba" salió al balcón
diciéndole sonriente:
-Venga tío!
¡Date prisa!
Yo no soy como la Inés.
Coge el ascensor y sube,
¡Que vamos a pasarlo bien!