Besos que devoraban mi sensatez y me llevaban al extremo de la locura del sentido, sin pasar por dictamen de la razón, dejando al desnudo el amor que te ofrendo. Me tomas con tu mano me acaricias mi cabello, la lluvia golpea el vidrio para hacer la melodía que acompañe nuestra respiración agitada, los vapores que empañan la visión del exterior, para no se interponga curioso así no sepan lo que te di en esos besos, lo que me diste tu en ellos.