Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Tu escultura dormida podría considerarse inmaculada.
Tu voluptuosidad es una roca por la que puedo sentir piedad.
Es una soberanía dolorosa y dulce
con sabor a carnalidad sudorosa y estática.
Hoy que la noche es suficientemente fría
se antoja resolver los renglones faltantes en tu origen sexual
o tal vez sentarme y sentir lástima por los blancos sintéticos de tu cuerpo.
Pero la noche es todavía virgen y quiero que duermas.
Yo vigilaré que no te ladre el reloj.
Estaré aquí con una palangana y un trapo para mojarte la muerte.
Te espantaré las plagas espirituales.
Callaré hasta ser tan bueno como los peluches
y así detener el escape de tu insomnio preferido.
Tú por ningun motivo debes regresar-no por el momento-.
Las imágenes de la noche todavía engullen.
Esta casa nunca ha dejado de experimentar nerviosismos.
Afuera abren botellas indefensas para comerles las entrañas.
Los jóvenes son una diversión inentendible,
los viejos son una paz inentendible,
los niños han dejado de ser pájaros y escapan furtivos
-inalcanzables-
Unicamente yo me perdí del todo.
La autoflagelación constituyó el peor de los ciclos vitales.
Por eso quiero que huyas de la noche;
que duermas y recorras las horas rápidamente,
que duermas todo el trayecto hasta que no te quede más noche que los ojos
y puedas abrirlos para refrescar el día.
Tu voluptuosidad es una roca por la que puedo sentir piedad.
Es una soberanía dolorosa y dulce
con sabor a carnalidad sudorosa y estática.
Hoy que la noche es suficientemente fría
se antoja resolver los renglones faltantes en tu origen sexual
o tal vez sentarme y sentir lástima por los blancos sintéticos de tu cuerpo.
Pero la noche es todavía virgen y quiero que duermas.
Yo vigilaré que no te ladre el reloj.
Estaré aquí con una palangana y un trapo para mojarte la muerte.
Te espantaré las plagas espirituales.
Callaré hasta ser tan bueno como los peluches
y así detener el escape de tu insomnio preferido.
Tú por ningun motivo debes regresar-no por el momento-.
Las imágenes de la noche todavía engullen.
Esta casa nunca ha dejado de experimentar nerviosismos.
Afuera abren botellas indefensas para comerles las entrañas.
Los jóvenes son una diversión inentendible,
los viejos son una paz inentendible,
los niños han dejado de ser pájaros y escapan furtivos
-inalcanzables-
Unicamente yo me perdí del todo.
La autoflagelación constituyó el peor de los ciclos vitales.
Por eso quiero que huyas de la noche;
que duermas y recorras las horas rápidamente,
que duermas todo el trayecto hasta que no te quede más noche que los ojos
y puedas abrirlos para refrescar el día.
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