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Piedras en los bolsillos

cipres1957

Poeta veterano en el portal
Busca en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga,
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.

Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan
cuando el remesón socava.

/No sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/Soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte
que arremolina sobre coronas secas/

Se ha despintado el hombre marrón;
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.
 
Última edición:
Buscando en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.

Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan
cuando el remesón socava.

/No sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/Soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte
que arremolina sobre coronas secas/

Se ha despintado el hombre marrón,
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.


Hola, Te leo y me llega la sensación
de un hombre cobijado por su soledad,
platicando con sus recuerdos, con sus
fantasmas, con todo eso acumulado
en los bolsillos.
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Querido poeta, cuanto pesan las piedras, o cuando se vuelven barro o amasijo... la melancolía como cuchillada brota de este bello poema, genialidad en tus letras y emociones que se despiertan al paso de cada palabra...precioso instante en que paso por tus letras, un abrazo y ESTRELLAS!!
 
buscando en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.

Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan
cuando el remesón socava.

/no sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte
que arremolina sobre coronas secas/

se ha despintado el hombre marrón,
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.



bravo cipres brillante final!!! Me encanto... Abrazos sureÑos para ti
naty
 
Siempre hay palabras despues de la embriaguez, a veces dolorosas, siempre hermosas.

Felicidades y saludos.
 
Buscando en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.

Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan
cuando el remesón socava.

/No sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/Soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte
que arremolina sobre coronas secas/

Se ha despintado el hombre marrón,
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.


Sublime... me pongo de pie y aplaudo... no diré más que gracias por compartirlo!
 
Buscando en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.

Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan
cuando el remesón socava.

/No sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/Soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte
que arremolina sobre coronas secas/

Se ha despintado el hombre marrón,
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.



Nos dejas un cuadro de soledad,
del protagonista que se refugia en la bebida?
cosas de la vida...problema de esta sociedad...
hay personas que no se dejan ayudar...un problema gordo de esta sociedad
triste realidad...pero es lo que que hay.
Un placer haber pasado, un beso Daniel
 
Querido poeta, cuanto pesan las piedras, o cuando se vuelven barro o amasijo... la melancolía como cuchillada brota de este bello poema, genialidad en tus letras y emociones que se despiertan al paso de cada palabra...precioso instante en que paso por tus letras, un abrazo y ESTRELLAS!!

Tu paso es importante, lo demás es causalidad o casualidad.

Un abrazo con afecto.Gracias!!
 
querido y estimado ciprés de 57 pies y pico:
lo malo de llevar muchas y pesadas piedras en el bosillo
es que si te caes al río de la vida
es más difícil salir a la orilla.

lindas bocanadas de pesado humo
y un brindis con vino de Mendoza
es lo que te deseamos hoy

XCX
 
Buscando en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.

Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan
cuando el remesón socava.

/No sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/Soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte
que arremolina sobre coronas secas/

Se ha despintado el hombre marrón,
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.


Libreto de un futuro abierto, incertudumbre en el pronunciamiento de esas islas visitadas. se silencia la piel en la perfeccion y uno declina para ser contorno de este abismo que es la vida. abrazos a esa melancolia sujetada. luzyabsenta
 
Nostálgica enumeración de vivencias tomando cuerpo en metáforas fascinantes. Luis
 
La Corporación;3605865 dijo:
querido y estimado ciprés de 57 pies y pico:
lo malo de llevar muchas y pesadas piedras en el bosillo
es que si te caes al río de la vida
es más difícil salir a la orilla.

lindas bocanadas de pesado humo
y un brindis con vino de Mendoza
es lo que te deseamos hoy

XCX

He brindado por uds mis estimados compañeros. Las piedras suelen ser buena compañía porque no hablan mucho, además el alcohol no les cae bien.

Gracias por su compañía.

Don Siprés
 
Buscando en los bolsillos
las piedras rescatadas de los íconos,
de los años que aún sobreviven al deshielo,
y todo palidece en la hambruna
que limita la memoria a futuro.

Qué hay, qué queda después de la embriaguez,
luego de los tragos amargos
que socavan los cimientos del empeño.

Ser barro, amasijo de un orfebre sin manos
que no entalló en la rueda sus formas
ni su esencia ni su perfume de niño.
Y se fagocita sin atenuantes ni prórroga
como viento en la grieta de la roca
que pasa en silbo
y aturde la sordera del silencio
de una guerra derrotada.


Ha visto morir demasiadas vidas,
todas en una, una en cada mañana;
de boca troglodita, ansiosa
por acosar los pies que tiemblan

cuando el remesón socava.

/No sé, no sé,
palabras huecas,
diamantadas cuchillas de lenguas/

/Soy eso, soy eso,
gritando a los oídos fantasmales
desposeídos de perdones,
y esta sumisión fascinada por la muerte

que arremolina sobre coronas secas/

Se ha despintado el hombre marrón,
el árbol que llora pájaros
incendia sus nidos,
mientras sobreviene la noche
de la cadavérica memoria,
que no se resigna a ser menos
que un apéndice de olvidos,
epitafio del absurdo libreto de la vida.



Cipres
Me llega al alma tus letras...eso simplemente
Repuntuación y cariños
Ana
 

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