Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Desierto remoto,
lomas escarlatas y pálidas,
se ve una figura de lejos;
un hombre que barre.
Barre agitadamente la arena,
de un lado para otro,
barre y levanta una bruma
de polvo dorado al viento.
Esta cerca, me mira y me habla,
no le escucho, le siento. Vibro,
sus ojos antiguos, paz clara,
su piel retorcida, arbórea,
sus manos, raíces, dedos,
enredos en la madera
de la vieja escoba.
Viejo de ébano al sol,
viejo que barres la arena,
viejo que barres y sabes,
que arena pronto serás...
Me siento cansado...
He subido a la cueva,
y huele húmedo y humo.
Entre niebla, sombras,
piedras y paredes negras,
flota una luz. Baila una hoguera.
La Madre Blanca sostiene la criatura.
Nacido deforme, retinas en sangre,
párpados hinchados y púrpuras,
el niño la muerde las manos,
pálidas, frágiles, heridas.
La Madre le mece tranquila,
susurra una nana terrible,
Llora.
Llora sobre el monstruo,
Llora sobre la sangre,
Llora, y llora la madre,
y de la negra cueva,
iluminadamente verde,
brota la música y el agua,
que forma el alma del mar...
lomas escarlatas y pálidas,
se ve una figura de lejos;
un hombre que barre.
Barre agitadamente la arena,
de un lado para otro,
barre y levanta una bruma
de polvo dorado al viento.
Esta cerca, me mira y me habla,
no le escucho, le siento. Vibro,
sus ojos antiguos, paz clara,
su piel retorcida, arbórea,
sus manos, raíces, dedos,
enredos en la madera
de la vieja escoba.
Viejo de ébano al sol,
viejo que barres la arena,
viejo que barres y sabes,
que arena pronto serás...
Me siento cansado...
He subido a la cueva,
y huele húmedo y humo.
Entre niebla, sombras,
piedras y paredes negras,
flota una luz. Baila una hoguera.
La Madre Blanca sostiene la criatura.
Nacido deforme, retinas en sangre,
párpados hinchados y púrpuras,
el niño la muerde las manos,
pálidas, frágiles, heridas.
La Madre le mece tranquila,
susurra una nana terrible,
Llora.
Llora sobre el monstruo,
Llora sobre la sangre,
Llora, y llora la madre,
y de la negra cueva,
iluminadamente verde,
brota la música y el agua,
que forma el alma del mar...
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