Capital

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
tu piel de sal sin ti en todos los recuerdos,
de labios y besos de aceitunas
y de palabras vanas que nacieron sordas,
que murieron mudas,
que arden y renacen en mis venas,
que se velan solas sin cirios
con falsarios credos,
con apócrifos rosarios,

tu piel de azúcar en mi piel sin ti ni dudas
ni sombras ni partidas y lo que escondí
atrás de tus oídos para que te salve,
para que un día cualquiera,
una tarde bella o una noche cuando te despiertes,
te sirva de hostia y te absuelva,

tu piel de mar y bruma, de sueño y de nube,
de arena olas espuma y canela,
mal mimada, mal versada,
sigues siendo tú, capital de sal y azúcar,
de esperanza y sueños con amnesia.

18.8.11 en una tarde en la que escribir sabe a tónico de no me olvides, a esperanza de que me recuerdes, a la misma locura de haberme creído de tus labios que eterno, siempre y nunca si existen.



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Nota 1. la sal algo debe de tener de bendita, se encuentra en cualquier parte del ser amado, en la mar, en la mesa y en las lágrimas[

Nota 2. tiró sin querer su BlackBerry y de inmediato la levanto para twitear; ¿están todos bien?


 
Última edición:
Estimado Gayo

La manera en que creas símiles e imágenes tan frescas, espontáneas y novedosas habla muy bien de tu creatividad, gracias por mostrarnos el camino.

Te dejo un fuerte abrazo.
 
Señor Gayo, permítame decirle que este poema alborota los gallineros y se sopesa el gusto
por el mar-avilloso capital que da sentido a la vida.

Que bien saben las lágrimas cuando sirven para eruccionar sentimientos.

Mis alitas le dejan un fortísimo abrazo y un universo de estrellas.
 
me habías dejado con la melancolía hasta leer la última nota y largué la carcajada.
Cómo me haces eso, quería ponerme melancólica.
bellísimo poema y buenísimo el chiste del blackberry
 
Capital


Tu piel de sal sin ti en todos los recuerdos
de labios y besos de aceitunas y
de dos palabras vanas
que nacieron sordas,
que murieron mudas,
que arden y
renacen en mis venas,
que se velan solas sin cirios
con falsarios credos,
con apócrifos rosarios,
Tu piel de azúcar en mi piel sin ti ni dudas
ni sombras ni partidas y
lo que escondí atrás de tus oídos
para que te salve,
para que un día cualquiera,
una tarde bella
o una noche cuando te despiertes,
te sirva de hostia y
te absuelva.
Tu piel de mar y bruma de sueño y nube,
de arena terrón de mascabado,
mal mimada, mal versada,
-ay, pobres de mis dedos-
sigues siendo tú capital de sal y azúcar,
de esperanza y
sueños con amnesia.


Gayo 18.8.11 en una tarde en la que escribir sabe a tónico de no me olvides, a esperanza de que me recuerdes, a la misma locura de haberme creído de tus labios que eterno, siempre y nunca si existen.

Nota 1. la sal algo debe de tener de bendita, se encuentra en cualquier parte del ser amado, en la mar, en la mesa y en las lágrimas.


Nota 2. tiró sin querer su BlackBerry y de inmediato la levanto para twitear; ¿están todos bien?.


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Hola Gayo
Tu poema es la capital del
extremo de los sabores por
un lado el almíbar hirviendo
y por otro la sal que se
escurre hasta el suelo.
y las notas, dejan pensando.
Grato leerte
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Hermoso poema de gran transparencia en el sentir, Gayo. Melancolía intensa.
Un gusto enorme la lectura.
Abrazos.
 

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