David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Con largas crines de color de nieve
un caballito vuela sobre acero,
subido en él, un noble caballero
muestra en su cara un infantil relieve.
Raudo y veloz el buen corcel se mueve
pretendiendo el jinete, bravo y fiero,
controlar su trotar; ¡qué buen guerrero
que a cualquier cosa en su rocín se atreve!
Solo le falta una afilada espada
y un escudo tenaz que le proteja
para lanzarse a batallar valiente.
Pero el caballo llega a su parada,
y el niño, que se baja, ya lo deja,
olvidando su ensueño combatiente.

un caballito vuela sobre acero,
subido en él, un noble caballero
muestra en su cara un infantil relieve.
Raudo y veloz el buen corcel se mueve
pretendiendo el jinete, bravo y fiero,
controlar su trotar; ¡qué buen guerrero
que a cualquier cosa en su rocín se atreve!
Solo le falta una afilada espada
y un escudo tenaz que le proteja
para lanzarse a batallar valiente.
Pero el caballo llega a su parada,
y el niño, que se baja, ya lo deja,
olvidando su ensueño combatiente.
